Archivos para marzo, 2011

El doctor Rafael Alburquerque desea agradecer a los jóvenes profesionales de Santo Domingo Este el respaldo masivo que ofrecieron a su precandidatura a la presidencia de la República el viernes 18 de marzo pasado.

Durante su participación en un encuentro con los integrantes de la agrupación Profesionales Liberales Unidos con Rafael Alburquerque –PLURAL– el doctor Alburquerque, refiriéndose a la crisis energética como una gran oportunidad para impulsar el desarrollo de la energía renovable y disminuir la dependencia del petróleo, hizo un llamado a los sectores social, empresarial y profesional, diciendo:

Toda crisis trae consigo su propia solución y es por ello que debemos aprovechar esta oportunidad para iniciar un proceso de reconversión de nuestras plantas de generación a gas natural y continuar impulsando el desarrollo de programas de energía renovable, como son los parques eólicos, la producción de biocombustibles y la energía solar. Estos grandes retos que hoy vive la humanidad deben servirnos como estímulo para forjar juntos una gran nación, en beneficio del futuro de nuestros hijos.

El precandidato presidencial del PLD, manifestó su apoyo a las medidas anunciadas el día anterior por el presidente Leonel Fernández, tras afirmar que las mismas benefician directamente a la población más pobre del país, garantizando la seguridad alimentaria y tomando las medidas que sean necesarias para que los productos de la canasta básica lleguen a precios asequibles a toda la población.

Para nadie es un secreto que la administración del presidente Fernández ha sido beneficiosa para los dominicanos y dominicanas. No se puede tapar el sol con un dedo.

Durante el período más reciente, de 2007 a 2010, la época de la mayor crisis financiera mundial desde la Gran Depresión de la década de 1930, según muchos economistas, nuestro país registró un crecimiento promedio de su economía de un 6.1%. En el año 2009, el peor de la crisis, en el que países como los Estados Unidos de América decrecía un 6% y doblaba su tasa de desempleo, República Dominicana tuvo un crecimiento de 3.5%, el más alto de América Latina y el Caribe.

Estos y una serie de datos similares no son simples cifras oficiales, han sido reportadas en informes de organismos internacionales, como la CEPAL, el PNUD y el Banco Mundial. Tampoco son cantidades abstractas; como consecuencia de ellas hay avances muy concretos para la población. Por ejemplo, además de la gran cantidad de importantes obras de infraestructura en las ciudades y campos de nuestro país, hay 74 mil familias, es decir, unas 370 mil personas, que han incrementado su Índice de Calidad de Vida; están las 216 mil madres que hoy envían sus hijos a la escuela en lugar de mandarlos a desempeñar trabajos peligrosos; está el más de medio millón de nuevos empleos creados entre 2004 y 2010; y los 4 millones 100 mil personas protegidas hoy por la Seguridad Social. Estas son apenas algunas muestras; la lista es muy larga, pero no es el tema de este breve artículo.

Es evidente, entonces, para cualquiera que esté interesado en el progreso del país, que la visión de desarrollo de una administración que haya obtenido esa clase de logros debe continuar. No podemos olvidar que lo contrario representó una experiencia muy amarga para nuestro país, durante el período 2000-2004.

Así pues, esta necesidad de continuar, desarrollar y profundizar la obra del presidente Fernández, es la primera razón que me hizo tomar la decisión de lanzarme a la precandidatura. El haber sido honrado con la confianza del doctor Leonel Fernández por dos períodos vicepresidenciales me coloca en una posición única y muy aventajada en cuanto a conocimiento y a experiencia, no sólo de la puesta en ejecución de la política social del Gobierno, sino del manejo inteligente y exitoso de la economía en tiempos de crisis global.

Naturalmente, no es suficiente con la confianza del Presidente. Son las bases del Partido de la Liberación Dominicana quienes tienen la última palabra en el caso de una precandidatura y es el pueblo dominicano en su conjunto, en las elecciones nacionales. Y lo cierto es que, para mi propio asombro, el respaldo que he recibido en los meses recientes es abrumador. Proviene de todos los sectores de la vida nacional y se ha estado manifestando a diario, en todas las formas posibles, desde mucho antes que hubiera considerado siquiera la posibilidad de ser precandidato. Esta es la segunda razón para mi decisión.

En términos personales y como político, me siento en el deber de responder a esta confianza en mi persona, en mis intenciones y en mi capacidad. En mi larga carrera política he tenido la fortuna de trabajar muy de cerca con los dos líderes de mayor trascendencia histórica que nuestro país ha dado a luz, para beneficio de los dominicanos y las dominicanas: Juan Bosch y Leonel Fernández. Dos estadistas y políticos brillantes; dos hombres de honestidad probada, tanto en sus intenciones, como en su accionar. Es tiempo ya de hacer mi propio aporte al progreso de la República Dominicana.

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El pasado domingo culminó la gran celebración del Mes de la Patria. Tiempo en el que los dominicanos tuvimos la oportunidad de rendir tributo y admiración a Duarte, Sánchez y Mella y a los que junto a ellos ofrendaron vidas y bienes para que la creación de la Nación Dominicana fuera posible.

El 27 de febrero de 1844 se inició la cristalización de la idea del patricio Juan Pablo Duarte. Luego de la interrupción que sufriera en el año 1861, no pasó mucho tiempo antes que recuperáramos la totalidad de nuestra independencia, cuando con el Grito de Capotillo del 16 de agosto de 1863 volvimos a ostentar la dignidad nacional y la bandera de la Libertad.

El pueblo dominicano ha demostrado siempre valentía y su orgullo se ha elevado a grandes alturas para enfrentar a quien intente conculcar su libertad, por más poderosa que parezca la fuerza que se le quiera imponer.

Hoy en día, con poco más de 48 mil kilómetros cuadrados de territorio y casi 10 millones de almas, suma de la vida, como diría el poeta; hemos mostrado al mundo el vigor de nuestro pueblo trabajador, los productos del trabajo de nuestros campesinos y obreros llegan a las mesas y a los hogares de personas de todo el mundo, descollamos en la arena deportiva internacional y nuestra música alegra a gente de las más recónditas naciones.

Desde esa noche del 27 de febrero, los dominicanos asumimos el compromiso de construir una nación. Y es por eso que cada año, al rendir el más grande de los tributos a quienes hicieron posible la fundación de la República, nos recordamos a nosotros mismos que la República Dominicana ha de ser siempre, no tan solo el terruño querido o añorado, sino la patria grande, próspera, libre e independiente.