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29 de abril de 2013: hace cincuenta años fue proclamada por el Congreso Nacional la Constitución de 1963. Por primera vez, en la historia del país se aprobaba un texto que incorporaba los denominados derechos sociales.

Hasta entonces, todas las reformas a la Constitución se circunscribían a reconocer los derechos individuales de la persona humana: la libertad de expresión, la libertad de conciencia y de cultos, la libertad de tránsito, la inviolabilidad de la vida, la libertad de enseñanza, el derecho a la propiedad, etc.

En 1963, ya no sólo se consagran estos derechos sino que también se establecen derechos de naturaleza social.

Examinada en retrospectiva, bien puede sostenerse que la Constitución de 1963 aspiraba al establecimiento de un régimen democrático fundamentado en la justicia social. Al cumplirse cincuenta años de su proclamación, es necesario recordar a las nuevas generaciones que Juan Bosch con esta reforma quiso inaugurar en el país el Estado democrático y social de derecho que debido al golpe de estado de septiembre de ese año sólo pudo plasmarse bajo el mandato del Partido de la Liberación Dominicana y Leonel Fernández, con la Constitución de 2010.

El texto de 1963 fundamenta la existencia de la Nación sobre el trabajo, el cual es colocado bajo la supervisión y protección del Estado, que se obliga a la formación y superación profesional de los trabajadores. Eleva a rango constitucional el principio establecido en el Código de Trabajo de 1951 de “a igual trabajo, corresponde igual salario, sin discriminación de sexo, edad o estado” y reconoce el derecho de los trabajadores a participar en los beneficios de las empresas.

De igual modo, reconoce el derecho de los trabajadores a organizarse libremente en sindicatos y el principio de que son irrenunciables los derechos de los asalariados.

La Constitución afirma que el matrimonio presupone una absoluta igualdad de derechos para los cónyuges, inclusive respecto al régimen económico y exige el consentimiento de ambos esposos para la disposición de los bienes inmuebles de la comunidad; prohíbe a los oficiales y funcionarios públicos expedir certificaciones correspondientes al estado civil de las personas en las cuales se hiciera constar la condición de hijo nacido dentro o fuera de matrimonio y dispone que la ley determinará en cuáles situaciones las uniones de hecho entre personas con capacidad para contraer matrimonio podrán por razones de equidad e interés social surtir efectos puramente económicos similares a los del matrimonio.

El texto constitucional de 1963 prohíbe a las personas morales privadas adquirir la propiedad de la tierra, salvo los casos de terrenos destinados al ensanchamiento y fomento de las poblaciones, la instalación de plantas industriales y establecimientos comerciales, y la instalación de factorías y anexos en las zonas rurales. Por el contrario, las personas físicas tenían el derecho de adquirir la propiedad siempre que fueran de nacionalidad dominicana. Los extranjeros podían adquirirla, pero con autorización del Congreso Nacional, siempre que fuera en las zonas urbanas.

Cincuenta años después tal vez no nos parezca avanzada esta Constitución; pero en la época de su promulgación fue duramente atacada y resistida por los sectores más conservadores de nuestra sociedad.

Fue un hecho verdaderamente revolucionario y al conmemorarse este año el 1 de mayo, Día de los Trabajadores, bien harían nuestras Centrales sindicales recordar que fue en 1963, bajo el mandato del profesor Juan Bosch, cuando por primera vez en nuestra historia adquirieron rango constitucional los derechos de los trabajadores.

Hasta siempre, Comandante

Publicado: 6 marzo, 2013 de Rafael Alburquerque en Actividades
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HChavez

Hugo Chávez Frías fue un amigo solidario de nuestro pueblo; no sólo porque nos asistió con Petrocaribe, facilitándonos sortear las graves dificultadas del alto precio del petróleo, sino por su cooperación desinteresada en las más diversas circunstancias, como aconteció, por ejemplo, a raíz de los fuegos forestales en la Cordillera Central.

El comandante Chávez fue un paradigma en la lucha por la dignidad y en el combate a la pobreza; gracias a sus programas sociales recibió el continuo respaldo del pueblo venezolano y en toda América Latina se le apreció como un combatiente por la integración de nuestros países, de la Patria Grande, como él solía referirse a nuestro subcontinente.

En cada una de las cumbres y reuniones de alto nivel en que tuve la oportunidad de encontrarlo, como en sus varias visitas a la República Dominicana, siempre me habló con orgullo del profesor Juan Bosch y del coronel Francisco A. Caamaño; sus simpatías por nuestro pueblo eran inocultables y a cada instante se refería al cariño por la tierra que lo recibió en sus años mozos.

Las manifestaciones de duelo que se han expresado en toda América Latina prueban su sólido liderazgo y el fervor que con su acción por la justicia social despertó en todos nuestros pueblos.

Nos unimos al dolor que hoy embarga al pueblo venezolano, a la familia del presidente Chávez y le extendemos nuestras más sentidas condolencias.

Hasta siempre, Comandante. “Gloria al bravo pueblo…”

Rafael Alburquerque
Santo Domingo, 6 de marzo de 2013

El viejo Marcelino

Publicado: 4 marzo, 2013 de Rafael Alburquerque en Amigos, Escrito a mano, Pensamiento, Sobre el ser humano
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MARCELINO MORALES ha fallecido. El viejo Marcelino, como todos lo conocíamos, fue amigo y discípulo fiel del profesor Juan Bosch, miembro fundador del Partido de la Liberación Dominicana y aguerrido dirigente sindical, ámbito en donde libró mil batallas, desde la Federación de Trabajadores de la Construcción, en pro de la libertad sindical y en defensa de los derechos de los trabajadores.
 
Dirigente intermedio del PLD, siempre estuvo en la primera fila de las batallas dadas por nuestra organización. Hombre íntegro, probo, vertical, sin dobleces, gran compañero y amigo.
 
Ya en los últimos años, sin visión, afectado por varias enfermedades, sacaba fuerzas para ir cada 1 de enero a saludar al presidente Leonel Fernández y a testimoniar su fidelidad a Juan Bosch y al PLD. Allí siempre me saludó con cariño y tuve la oportunidad de visitarlo en su casa en los meses últimos del pasado año.  En su lecho de enfermo, me recibió con el espíritu indomable que siempre lo caracterizó, con voz de trueno me saludó y con el gesto de batallador se mostró prestó a salir a las calles, de ser necesario, para defender a su partido, a su líder y a nuestro gobierno.
 
Así era Marcelino, paz a sus restos.

Banderas 4

Este nuevo aniversario de la Independencia lo celebraremos en el año que conmemoramos el bicentenario del nacimiento del Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte. Los ideales de Duarte, su lucha, su fe en la Patria, su sacrificio, su honestidad a toda prueba, su incansable fatigar por dejarnos una nacionalidad, son los valores que hoy debemos cultivar para continuar hacia el progreso y el bienestar de nuestro pueblo.

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) fue constituido por el maestro Juan Bosch, con la finalidad de continuar y completar la obra que Duarte inició. En esta época de globalización, de profunda crisis económica y financiera, del surgimiento de un nuevo modo de producción en las empresas, que las fragmenta y debilita al movimiento sindical, cuando se hace más necesario que nunca que en el país se luche contra la pobreza y la indigencia, es necesario que todos los peledeístas y con ellos, los buenos dominicanos, aunamos esfuerzos para respaldar las acciones que lleva a cabo el gobierno del compañero Danilo Medina, su cruzada por la alfabetización, su respaldo a los productores campesinos, su iniciativa para la promoción de proyectos de turismo ecológico, su apoyo al desarrollo local y su defensa y expansión del programa Solidaridad.

Con un PLD unido, combatiendo denodadamente a quienes pretenden desacreditar la figura de su líder, el compañero Leonel Fernández, e integrados todos en la ardua tarea de nuestro gobierno por continuar la lucha que se viene librando por el progreso y la justicia social, cumpliremos con el mandato de nuestro Congreso Constituyente y nos haremos merecedores del legado de nuestro Padre fundador, Juan Pablo Duarte.

Que el 27 de Febrero sea día de reflexión y compromiso peledeísta para no desmayar y continuar adelante.

¡Viva la Patria!

Hoy se cumple un nuevo aniversario de la Independencia Nacional, el cual reviste una singular importancia: primero, porque el Presidente Leonel Fernández presentará su última rendición de cuentas ante la reunión conjunta del Congreso Nacional, luego de casi ocho años de ejercicio en el cual se ha mantenido la estabilidad macroeconómica, el país ha permanecido creciendo, la pobreza ha disminuido y el desempleo se ha reducido; segundo: porque este 27 de febrero debemos iniciar los preparativos para conmemorar en el año 2013 tres acontecimientos históricos, el bicentenario del nacimiento de Juan Pablo Duarte (el próximo 26 de enero), los cincuenta años de la ascensión al poder del presidente Juan Bosch (el 27 de febrero) y los ciento cincuenta años de la Restauración (16 de agosto).

A las diez de la noche de un día como hoy, hace 168 años, en el Baluarte de El Conde, se proclamaba la independencia y se izaba por primera vez la bandera tricolor. En 1844 Santo Domingo era una ciudad ocupada durante veinte y dos años por las fuerzas de Boyer; el país se encontraba sumido en la miseria; y escasos criollos estaban convencidos de que pudiera nacer una nación libre e independiente.

Sin embargo, un hombre, desde 1838, creía en la posibilidad de una Patria, lo dio todo porque su pensamiento germinara y se difundiera, pagó con el exilio su osadía, sacrificó la fortuna familiar, dejó a un lado egoísmos y honores con tal de lograr que naciera la República Dominicana.

A Juan Pablo Duarte le debemos poder ser y llamarnos hoy dominicanos. Para mantener sus ideales y su legado, miles de hombres y mujeres han tenido que trabajar con ahínco y ofrendar hasta su vida con tal de evitar el sojuzgamiento de la Patria.

Lo hicieron con valor aquellos héroes que fueron al campo de batalla para lograr restaurar a la República, anexionada por un caudillo que no creyó en su futuro; los rebeldes que jamás claudicaron ante la intervención extranjera de 1916; y los constitucionales que se opusieron con vigor a la ocupación de 1965. Pero también lo hicieron aquellos próceres que con sus ideas se negaron a votar en el Congreso Nacional la convención domínico-americana de 1907; quienes se opusieron al arrendamiento de la bahía de Samaná; los que combatieron con denuedo la dictadura de Ulises Heraux; los “desafectos” que mantuvieron su dignidad y jamás se doblegaron ante la tiranía de Trujillo, así como los valerosos combatientes de Cayo Confites, Luperón, Constanza, Estero Hondo y Maimón; los aguerridos jóvenes del 14 de Junio y los panfleteros, que soportaron las torturas de la 40; y las ingentes Hermanas Mirabal, ejemplo de dignidad y decoro.

En el presente, continuamos la lucha. Una lucha que nunca ha de terminar, pues como lo enseñaba el profesor Juan Bosch, día a día es necesario trabajar por el legado de Juan Pablo Duarte. Habrá amenazas de retroceso, podrá haber esporádicas caídas, pero este pueblo siempre mantendrá en alto su dignidad, y por más difícil que sea el momento, seguirá siempre adelante, en la construcción de un porvenir de bienestar y justicia social.

Santo Domingo, 27 de febrero de 2012.

La Libertad no es sólo un derecho humano ni tan sólo una garantía constitucional o jurídica; es un impulso que viene impreso en el espíritu humano desde siempre y para siempre, es inherente a la esencia humana y siempre lo será.

La historia de nuestra especie está llena de ejemplos que lo demuestran. Pueblos, razas y grupos humanos han sido esclavizados, perseguidos, oprimidos, dominados y sometidos con violencia, durante meses, años, décadas o siglos; pero al final la ansiada libertad siempre es reconquistada, aún a costa de innumerables vidas.

En tiempos de opresión cualquier impulso libertario debe mantenerse en secreto, si espera algún día obtener sus frutos. Y La Trinitaria no fue la excepción. Como el Profesor Juan Bosch escribiera en un ensayo de febrero de 1980:

Desde el punto de vista de su ciudadanía, la población de la parte Este de la isla era tan haitiana como la de la parte Oeste, pero desde el punto de vista cultural y político ella misma, o una parte importante de ella, se consideraba diferente de la haitiana, y en consecuencia, se sentía sometida por la fuerza al poder de Haití, que para la fecha de la fundación de La Trinitaria tenía dieciséis años y medio gobernándola. De no haber sido así esa población no habría apoyado en los campos de batalla a los que encabezaron la lucha para independizar de Haití la antigua parte española de la isla; y su apoyo fue tan enérgico y tan masivo que a pesar de que el poder militar haitiano era muy superior al que podían oponerle los dominicanos –y Haití lo usó a fondo para imponer de nuevo su dominio sobre la población del Este– no pudo someter a sus antiguos súbditos.

Juan Pablo Duarte era un joven de 25 años al momento de fundar la sociedad secreta. Su juventud no obstaculizó, sin embargo, la claridad y la limpieza de su propósito ni las cualidades necesarias para transmitirlo a sus compañeros; muy posiblemente, avivó el impulso. De hecho, muchos de los primeros trinitarios, como Juan Isidro, Félix María, Francisco del Rosario, Jacinto o Juan Nepomuceno, por nombrar algunos, eran todavía más jóvenes.

Ese domingo del 16 de julio de 1838, en la casa de Doña Chepita, madre de Juan Isidro, Duarte se reúne con los hombres de su extrema confianza para iniciar las operaciones políticas y militares de la sociedad secreta La Trinitaria.

Dice José María Serra, en sus Apuntes para la historia de los Trinitarios (1877), que al final de la intervención del Patricio, en la que explicaba el propósito de la conspiración, así como los peligros que ésta conllevaba, anunció que se encontraban ya en el punto de no retorno:

La situación en que nos colocaremos será muy grave, y tanto más, cuanto que entrando ya en este camino, retroceder será imposible. Ahora bien, en este momento hay tiempo todavía de rehuir el compromiso. Por tanto, si alguno quisiera separarse…

Las protestas de los demás no lo dejaron terminar. El compromiso era ya inquebrantable.

Seguramente, fue el secreto original una de las razones que nos ha impedido conocer con certeza, en el presente, los detalles de todo lo ocurrido a partir de ese momento y durante los 6 años subsiguientes a la fundación de La Trinitaria; comenzando con los nombres de sus miembros fundadores, que nos han llegado a través de correspondencia y de crónicas que fueron escritas cuatro o cinco décadas después. Lo que es indudable es que ese día fue sellado el pacto que nos conduciría el 27 de febrero de 1844 a poder, al fin, ser y llamarnos dominicanos.

En este mes de febrero en que gracias al éxito de la visión, el esfuerzo, la responsabilidad, la determinación y la persistencia y de estos hombres y mujeres que conformaron y apoyaron a la sociedad La Trinitaria, podemos, todos nosotros, conmemorar un año más como hijos de una Patria libre, soberana e independiente, no está de más recordar el juramento que hiciera en su momento cada uno sus miembros:

En el nombre de la Santísima, Augustísima e Indivisible Trinidad de Dios Omnipotente, juro y prometo, por mi honor y mi conciencia, en manos de nuestro presidente Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona, vida y bienes a la separación definitiva del gobierno haitiano y a implantar una república libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera, que se denominará República Dominicana; la cual tendrá un pabellón tricolor en cuartos encarnados y azules atravesado por una cruz blanca. Mientras tanto seremos reconocidos los Trinitarios con las palabras sacramentales Dios Patria y Libertad. Así lo prometo ante Dios y el mundo. Si tal hago, Dios me proteja, y de no, me lo tome en cuenta; y mis consocios me castiguen el perjurio y la traición si los vendo.

Ayer 25 de septiembre se cumplieron 48 años del golpe de Estado al gobierno constitucional de Juan Bosch. En la madrugada del día 26 el Profesor Bosch dirigía la siguiente proclama al pueblo dominicano:

Ni vivos ni muertos, ni en el poder ni en la calle se logrará de nosotros que cambiemos nuestra conducta. Nos hemos opuesto, y nos opondremos siempre, a los privilegios, al robo, a la persecución, a la tortura.

Creemos en la libertad, en la dignidad y en el derecho del pueblo dominicano a vivir y a desarrollar su democracia con libertades humanas, pero también con justicia social.

En siete meses de gobierno no hemos derramado una gota de sangre ni ordenado una tortura; ni hemos aceptado que un centavo del pueblo fuera a parar a manos de ladrones.

Hemos permitido toda clase de libertades y tolerado toda clase de insultos, porque la democracia debe ser tolerante; pero no hemos tolerado persecuciones ni crímenes, ni torturas, ni huelgas ilegales, ni robos, porque la democracia respeta al ser humano y exige que se respete el orden y demanda honestidad.

Los hombres pueden caer, pero los principios no. Nosotros podemos caer, pero el pueblo no debe permitir que caiga la dignidad democrática.

La democracia es un bien del pueblo y a él le toca defenderla. Mientras tanto, aquí estamos, dispuestos a seguir la voluntad del pueblo.

Juan Emilio Bosch Gabiño

Casi medio siglo después esas palabras son tan pertinentes como entonces.

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La guerra de la Restauración no fue una fiesta ni en ella podían tomar parte todos los hombres. Para hacerla se necesitaban condiciones nada comunes, porque había que enfrentar un medio físico hostil con muy escasos medios para dominarlo y porque se combatía contra soldados españoles, cuyo valor ha sido proverbial desde hace siglos; y para formarnos un juicio correcto de cómo la hizo el pueblo dominicano, con que ímpetu y arrojo se lanzó a ella, diremos que empezó el 16 de agosto de 1863 y un año y menos de cinco meses después —el 7 de enero de 1865— se presentaba en el Parlamento español un proyecto de ley que ordenaba el abandono, por parte de las autoridades españolas, del territorio dominicano; lo que equivale a decir que en ese corto tiempo España quedó convencida de que no podía ganarle a nuestro pueblo la guerra de la Restauración.

Juan Bosch, La Guerra de Restauración.

Ayer, 16 de agosto, el vicepresidente de la República, doctor Rafael Alburquerque, encabezó los actos oficiales de conmemoración del 148 aniversario de la Restauración de la República, al asistir al Tedeum ofrecido en la Catedral Primada de América, y al depositar, posteriormente, una ofrenda floral en el Panteón Nacional.

Al referirse a la gesta histórica del 16 de agosto de 1863, Rafael Alburquerque la calificó de determinante para la consolidación de la nacionalidad dominicana y una acción heroica y titánica del movimiento nacionalista que reconquistó la soberanía nacional, recuperó la nacionalidad dominicana y fue ejemplo para el continente.

Celebrándose, además, en esta fecha un nuevo aniversario del Gobierno, el doctor Alburquerque se refirió también a los logros de la presente gestión en materia de estabilidad macroeconómica, empleo, disminución de la pobreza y protección social.

Luego del Tedeum, el Vicepresidente se trasladó al Panteón Nacional, donde descansan los restos de los héroes restauradores, y allí rindió los honores de lugar a los hombres que encabezaron la guerra libertadora.

En los actos patrios acompañaron al Vicemandatario el ministro de la Presidencia, doctor César Pina Toribio, el ministro de las Fuerzas Armadas, teniente general Joaquín Virgilio Pérez Feliz, los jefes de Estado Mayor del Ejército Nacional, mayor general Carlos Rivera Portes, de la Fuerza Aérea, Mayor General Israel Aníbal Peña, de la Marina de Guerra, vicealmirante Nicolás Cabrera y de la Policía Nacional, mayor general José Armando Polanco, entre otros funcionarios.

¡Feliz cumpleaños, Profesor!

Publicado: 30 junio, 2011 de Rafael Alburquerque en Conmemoraciones
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Un día como hoy, hace ya 102 años, nació en la ciudad de La Vega quien sería forjador directo e inspiración de quienes forjan la historia de nuestro país.

Su filosofía, su experiencia, su propósito inquebrantable, su ejemplo, sus constantes lecciones sobre la historia, sobre la política, sobre la vida, hacen que Don Juan viva entre su pueblo cada día, como nació y vivió desde aquellos primeros días en La Vega de sus amores.

Juan Bosch no es la clase de figura histórica que se recuerda sólo uno de los 365 días del año. Cualquier dominicano o dominicana que comparta sus ideales de una patria mejor, su amor por nuestro pueblo y su dedicación incansable por servirle, debe alegrarse y sentirse profundamente orgulloso de que haya nacido entre nosotros.

El doctor Rafael Alburquerque, vicepresidente de la República Dominicana, asisitió como orador invitado en el solemne acto de graduación de más de 1,600 estudiantes de la Universidad del Este en San Juan, Puerto Rico.

En su discurso, que por su importancia publicamos en toda su extensión, el doctor Alburquerque anunció el próximo proyecto de capacitación de oficiales de la Policía Nacional dominicana en materia de justicia criminal, por parte de la Universidad del Este.

Además, afirmó que no existe una jurisdicción que tenga mejores características culturales e idiomáticas que Puerto Rico para servir de puente comercial entre los Estados Unidos y Latinoamérica y enfatizó la necesidad de presentar a Puerto Rico y a República Dominicana como destinos de inversión y actividad comercial.

Concluyó exhortando a los jóvenes a ser los forjadores, en el futuro y también en el presente de un fuerte sentido de dignidad, justicia y responsabilidad.