Posts etiquetados ‘Justicia’

Y mientras las grandes potencias competían en el más allá, en el más acá comenzaba la guerra civil de el Líbano, Argelia ardía, se incendiaba Francia y el general De Gaulle alzaba sus dos metros de altura sobre las llamas y prometía la salvación. En Cuba fracasaba la huelga general de Fidel Castro contra la dictadura de Fulgencio Batista [...] y en Haití morían los rebeldes que se habían alzado al asalto del palacio donde Papá Doc Duvalier reinaba rodeado de brujos y verdugos. Eduardo Galeano, El Mundial del 58

François Duvalier, Papá Doc, subió al poder en Haití mediante legítimas elecciones; que abandonara el poder, ya era otra cosa. En 1959, inspirado por los camisas negras del fascismo italiano, creó a los Tonton Macoute. No les pagaba, pero tenían carta blanca para “autofinanciarse”, lo que hacían mediante el crimen y de la extorsión. Modificó la Constitución para reelegirse en 1961: obtuvo 1 millón 300 mil votos a su favor y ninguno en contra. Tres años más tarde se autoproclamó Presidente vitalicio de un gobierno brutal y represivo; a sus adversarios afortunados, los expulsó del país; más de 30 mil que no tuvieron tal suerte, fueron asesinados. Con el terror de su lado, mantuvo a Haití bajo su control absoluto hasta su muerte, en 1971. Y aunque lo convirtió en el país más pobre de América, era visto como una especie de dios por sus partidarios. Su hijo Jean-Claude pasó a ser Presidente vitalicio a los 19 años de edad. Al ser derrocado, el cuerpo de Papá Doc fue desenterrado, decapitado y quemado por una multitud que esperó quince años para hacer justicia.

Antes de que los marines lo hicieran general y mandamás de Nicaragua, Tacho Somoza se dedicaba a falsificar monedas de oro y a ganar con trampas en el poker y el amor. Desde que tiene todo el poder, el asesino de Sandino ha convertido el presupuesto nacional en su cuenta personal y se ha hecho dueño de las mejores tierras del país. Ha liquidado a sus enemigos tibios disparándoles préstamos del Banco Nacional. Sus enemigos calientes han acabado en accidente o emboscada. La visita de Somoza a los Estados Unidos no es menos triunfal que la de Trujillo. El presidente Roosevelt acude, con varios ministros, a darle la bienvenida en la Union Station. Una banda militar interpreta los himnos y suenan cañonazos y discursos. Eduardo Galeano, El siglo del Viento

Anastasio Somoza García fue ajusticiado por un poeta. El 21 de septiembre de 1956 Rigoberto López Pérez se vistió de pantalón azul y guayabera blanca, los colores de su bandera, y se infiltró en un fiesta en La Casa del Obrero de León a la que asistiría Somoza. Los testigos dicen que se acercó bailando por el centro de la pista hasta quedar a unos cinco metros del tirano, sacó el arma e hizo cinco disparos hacia el bajo abdomen de Somoza, para alcanzarlo fuera del chaleco antibalas. Entonces un cabo le dio un culatazo salvaje a Rigoberto y de inmediato los agentes de seguridad le descargaron 54 tiros de de Colt y Thompson. El cadáver del poeta fue arrastrado a la calle, tirado en un jeep, llevado al comando de León, y de ahí a Managua, donde se perdió para siempre su rastro. Una oleada de represión sin precedentes no se hizo esperar.

En el año 6 de la Era de Trujillo se corrige el nombre de la capital de la República Dominicana. Santo Domingo, así bautizada por sus fundadores, pasa a llamarse Ciudad Trujillo. También el puerto se llama ahora Trujillo y Trujillo se llaman muchos pueblos y plazas y mercados y avenidas. Desde Ciudad Trujillo, el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo hace llegar al generalísimo Francisco Franco su más fervorosa adhesión. Trujillo, incansable azote de rojos y de herejes, ha nacido, como Anastasio Somoza, de la ocupación militar norteamericana. Su natural modestia no le impide aceptar que su nombre figure en las placas de todos los automóviles y su efigie en todos los sellos de correo. No se ha opuesto a que se otorgue a su hijo Ramfis, de tres años de edad, el grado de coronel, por tratarse de un acto de estricta justicia. Su sentido de la responsabilidad lo obliga a designar personalmente ministros y porteros, obispos y reinas de belleza. Para estimular el espíritu de empresa, Trujillo otorga a Trujillo el monopolio de la sal, el tabaco, el aceite, el cemento, la harina y los fósforos. En defensa de la salud pública, Trujillo clausura los comercios que no venden carne de los mataderos de Trujillo o leche de sus tambos; y por razones de seguridad pública hace obligatorias las pólizas que Trujillo vende. Apretando con mano firme el timón del progreso, Trujillo exonera de impuestos a las empresas de Trujillo y proporciona riego y caminos a sus tierras y clientes a sus fábricas. Por orden de Trujillo, dueño de la fábrica de zapatos, marcha preso quien osa pisar descalzo las calles de cualquier pueblo o ciudad. Tiene voz de pito el todopoderoso, pero él no discute nunca. En la cena alza la copa y brinda con el gobernador o diputado que después del café irá a parar al cementerio. Cuando una tierra le interesa, no la compra: la ocupa. Cuando una mujer le gusta, no la seduce: la señala.

En el año 31 de la Era de Trujillo [...] con mano desdeñosa tacha algunos nombres, hombres y mujeres que no amanecerán, mientras los torturadores arrancan nuevos nombres a los presos que aúllan en la fortaleza de Ozama. Las listas inspiran a Trujillo tristes reflexiones. A la cabeza de los conspiradores figuran el embajador de los Estados Unidos y el arzobispo primado de las Indias, que hasta ayer nomás compartían su gobierno. El Imperio y la Iglesia reniegan ahora del hijo tan fiel, que se ha vuelto impresentable a los ojos del mundo, y escupen su mano pródiga. Mucho duele tamaña ingratitud al autor del desarrollo capitalista de la República Dominicana. Y sin embargo, entre todas las condecoraciones que le cuelgan del pecho y la barriga y las paredes, Trujillo sigue prefiriendo la Gran Cruz de la Orden de San Gregorio Magno, que le otorgó el Vaticano, y la medallita que hace muchos años recompensó sus servicios a la Infantería de Marina de los Estados Unidos. Hasta la muerte será Centinela de Occidente, a pesar de todos los pesares, el hombre que ha sido oficialmente llamado Benefactor de la Patria, Salvador de la Patria, Padre de la Patria, Restaurador de la Independencia Financiera, Campeón de la Paz Mundial, Protector de la Cultura, Primer Anticomunista de las Américas, Líder Egregio, Ilustrísimo y Generalísimo.

El difuntísimo deja en herencia todo un país, además de nueve mil seiscientas corbatas, dos mil trajes, trescientos cincuenta uniformes y seiscientos pares de zapatos en sus armarios de Santo Domingo y quinientos treinta millones de dólares en sus cuentas
privadas de Suiza. Rafael Leónidas Trujillo ha caído en emboscada, acribillado en su automóvil. Su hijo Ramfis, vuela desde París para hacerse cargo del legado, el entierro y la venganza. Eduardo Galeano, El siglo del Viento

Hoy se conmemora el 51 aniversario del ajusticiamiento del dictador, fruto de una conspiración tramada en el seno de varias influyentes familias dominicanas y de cuyos seis protagonistas directos, sólo uno sobrevivió.

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El doctor Rafael Alburquerque, en su calidad de encargado del Poder Ejecutivo por ausencia del presidente Leonel Fernández quien se encuentra en México, destituyó ayer al Viceministro de Industria y Comercio y ex diputado José Acevedo Trinidad, a quien su esposa había denunciado por agresiones físicas y maltratos contra ella y sus hijos. La disposición está contenida en en el decreto 734/11, que deroga el 484/10 que nombraba a Acevedo.

La señora denunció al funcionario ante la Justicia en febrero pasado y logró órdenes de arresto en su contra que, sin embargo, nunca llegaron a concretarse. Ante esa situación, acudió a la prensa y a un programa de televisión, donde denunció públicamente el caso. Según el programa, la procuradora adjunta para asuntos de la mujer, Roxanna Reyes, la remitió a ella y a sus hijos a una casa de acogida para garantizar su seguridad.

De acuerdo a la defensa de la denunciante, el caso iba a ser enviado a la Cámara Penal de la Suprema Corte de Justicia porque Acevedo tenía jurisdicción privilegiada debido al cargo que ocupaba hasta ayer en la administración pública.

Ahora, esto ya no será necesario.

Hoy 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer. Ha sido un mandato de las Naciones Unidas que lo ha dispuesto, y ha escogido este día porque en una fecha como hoy, ya hace cincuenta y un años, fueron brutalmente asesinadas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal.

Las hermanas Mirabal murieron, junto con el chofer que las conducía, en la carretera de Puerto Plata, a donde habían ido a visitar a sus esposos, presos por orden de la tiranía de Trujillo. Masacradas a palos por los esbirros del régimen despótico y lanzadas a un barranco para simular un accidente, su fallecimiento marcó el inicio del fin de la oprobiosa dictadura que durante treinta y un años conculcó los derechos fundamentales del pueblo dominicano.

La violencia ejercida contra las Hermanas Mirabal un 25 de noviembre es el hecho que recuerda las Naciones Unidas para exigir el respeto a la mujer, madre y esposa, niña y adolescente, maltratada y abusada a menudo por una sociedad forjada en un machismo que hoy en día ya no debe tener cabida alguna en nuestra civilización.

Abuso sexual, maltrato físico en el hogar, abandono de la convivencia, sevicias e injurias graves, homicidios, son reportados frecuentemente en los medios de comunicación que dan cuenta de una violencia que debemos denunciar y detener.

Se trata de un deber y una responsabilidad de todos; de las autoridades que en estos momentos gobernamos el país, pero también de cada integrante de la sociedad, comenzando por repudiar y condenar acciones que riñen con los valores morales que deben orientar e imperar en una sociedad del siglo XXI.

El Ministerio Público inició desde hace ya varios años un programa extenso de prevención, persecución y protección en aras de disminuir la violencia intrafamiliar y en perjuicio de la mujer. Por su parte, el Congreso Nacional conoce en estos momentos el proyecto de Código Penal que establecerá sanciones rigurosas por los delitos contra la mujer.

El Ministerio de la Mujer también ejecuta planes conducentes a lograr una colectividad más justa e, inclusive, en la que desaparezcan de una vez por todas las diferencias de género y se destierre la violencia que lesiona a la mujer.

Actuemos pues, en consonancia, en la dirección apuntada para que más temprano que tarde podamos decir que en la República Dominicana, nunca más habrá de repetirse la barbarie consumada contra las Mirabal y que esa acción deleznable sea un acicate para que cada día nos esforcemos en detener la violencia contra la mujer.

Ayer 25 de septiembre se cumplieron 48 años del golpe de Estado al gobierno constitucional de Juan Bosch. En la madrugada del día 26 el Profesor Bosch dirigía la siguiente proclama al pueblo dominicano:

Ni vivos ni muertos, ni en el poder ni en la calle se logrará de nosotros que cambiemos nuestra conducta. Nos hemos opuesto, y nos opondremos siempre, a los privilegios, al robo, a la persecución, a la tortura.

Creemos en la libertad, en la dignidad y en el derecho del pueblo dominicano a vivir y a desarrollar su democracia con libertades humanas, pero también con justicia social.

En siete meses de gobierno no hemos derramado una gota de sangre ni ordenado una tortura; ni hemos aceptado que un centavo del pueblo fuera a parar a manos de ladrones.

Hemos permitido toda clase de libertades y tolerado toda clase de insultos, porque la democracia debe ser tolerante; pero no hemos tolerado persecuciones ni crímenes, ni torturas, ni huelgas ilegales, ni robos, porque la democracia respeta al ser humano y exige que se respete el orden y demanda honestidad.

Los hombres pueden caer, pero los principios no. Nosotros podemos caer, pero el pueblo no debe permitir que caiga la dignidad democrática.

La democracia es un bien del pueblo y a él le toca defenderla. Mientras tanto, aquí estamos, dispuestos a seguir la voluntad del pueblo.

Juan Emilio Bosch Gabiño

Casi medio siglo después esas palabras son tan pertinentes como entonces.

El doctor Rafael Alburquerque, vicepresidente de la República Dominicana, asisitió como orador invitado en el solemne acto de graduación de más de 1,600 estudiantes de la Universidad del Este en San Juan, Puerto Rico.

En su discurso, que por su importancia publicamos en toda su extensión, el doctor Alburquerque anunció el próximo proyecto de capacitación de oficiales de la Policía Nacional dominicana en materia de justicia criminal, por parte de la Universidad del Este.

Además, afirmó que no existe una jurisdicción que tenga mejores características culturales e idiomáticas que Puerto Rico para servir de puente comercial entre los Estados Unidos y Latinoamérica y enfatizó la necesidad de presentar a Puerto Rico y a República Dominicana como destinos de inversión y actividad comercial.

Concluyó exhortando a los jóvenes a ser los forjadores, en el futuro y también en el presente de un fuerte sentido de dignidad, justicia y responsabilidad.

En los países de predominio cristiano, como es el nuestro, conmemoramos cada año la Semana Santa, para recordar la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Época tradicional de recogimiento, de fieles que asisten a las procesiones, de hombres y mujeres que asisten a los templos.

Cierto que los tiempos han cambiado y hoy muchos aprovechan el asueto a partir del mediodía del Jueves Santo para retirarse a las playas y montañas, a compartir con sus familias y a reposar del afán diario de la vida. Pero, se asista o no al culto, en esta Semana Mayor late en el corazón de nuestro pueblo un sentimiento de recordación y tristeza por aquellos trágicos sucesos que acaecieron hace ya más de dos mil años en Jerusalén.

Tiempo, por tanto, de reflexión ante el sacrificio que significó la muerte en cruz de Jesús, de una muerte ocasionada por su prédica y su lucha, siempre reclamando la justicia, en todo momento identificándose con los pobres y humildes de su pueblo, manifestando su solidaridad con los enfermos y los perseguidos, enseñándonos la necesidad del amor y del perdón.

En estos momentos de crisis mundial energética y alimentaria, hagamos un alto en esta Semana Santa para pensar en nuestro pueblo y preguntarnos qué podemos hacer, cada quien ante sus responsabilidades, para proporcionarle un futuro mejor, de justicia social, de inclusión, de equidad, de solidaridad.

Los poetas –como Rubén Darío, autor del título de este artículo–, los músicos y los escritores siempre han elogiado esta etapa de la vida en que el mundo aún espera por ser descubierto y conquistado.

Durante la juventud es cuando las metas, propósitos y sueños se manifiestan en todo su esplendor. De lo que se desprende que quien conserva intactos sus ideales después de medio siglo de vida, ha encontrado el secreto de la eterna juventud.

Sin embargo, cuando hablamos de forjar una sociedad mejor, además de sueños y propósitos hacen falta el conocimiento, cierta cantidad de experiencia exitosa y un grado alto de responsabilidad hacia los demás. Estos factores resultan, a menudo, tan indispensables como el empuje característico de la juventud. En esta etapa de la vida la sabiduría reside no en esperar que “nos llegue el momento”, sino en escoger correctamente el sendero que nos conducirá, en el menor tiempo posible, hacia donde queremos ir como personas, como miembros de una familia o como nación.

Hoy se celebra en nuestro país el Día Nacional de la Juventud. Nuestro pueblo, como muchos de la región, es aún un pueblo joven. Qué bueno que así sea, pues esto nos brinda la esperanza de que los ideales, los buenos propósitos y las ansias de libertad y de justicia prevalecerán todavía por mucho tiempo entre los dominicanos.

Mis felicitaciones a todos los jóvenes del país, de ustedes es el futuro.

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¡Tu gloria, oh Duarte, no tiene eclipse!
Miguel Ángel Garrido

El 26 de enero de 2011, hace 198 años, nació Juan Pablo Duarte y Díez, ideólogo de la nacionalidad y padre de la patria dominicana. Su pensamiento libertario, su capacidad como organizador y la visión acerca de la identidad propia de su pueblo, permitió la realización de la independencia política.

Juan Pablo Duarte es el referente nacional de independencia, patriotismo y justicia. Su ideario, de alcance universal, es la expresión viva de amor a la libertad y al ser humano. Como revolucionario, humanista y filántropo, es un ejemplo de entrega incondicional a favor de la noble causa del la libertad.

El vicepresidente de la República, Rafael Alburquerque, encabezó ayer la ceremonia de izamiento de la Bandera, como inicio de la celebración del 198 aniversario del natalicio de Juan Pablo Duarte y el comienzo del Mes de la Patria, que se extiende hasta el 27 de febrero, Día de la Independencia Nacional. El acto dio inicio a las 8:00 de la mañana, en las escalinatas del Palacio Nacional. El Vicepresidente estuvo acompañado por el ministro administrativo de la Presidencia, Luis Manuel Bonetti; el subjefe de la Policía Nacional, general Víctor Campusano Jiménez y el jefe del Primer Regimiento de la Guardia Presidencial, general José Manuel Frías Rodríguez, entre otros funcionarios.

Finalizado el acto, el doctor Alburquerque se trasladó a San Francisco de Macorís, provincia Duarte, para participar en un Tedeum en la catedral de esa ciudad y recibió, a su llegada, los honores militares de estilo. Los actos conmemorativos, organizados por la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, se llevaron a cabo en el Parque Duarte y concluyeron con el tradicional desfile conmemorativo. Contaron con la participación, entre otras personalidades, del titular de la Comisión de Efemérides, Juan Daniel Balcácer, y el viceministro de la Presidencia, Rafael Pérez Modesto. También estuvieron presentes la gobernadora Luz Selene Plata, el ministro de Educación, Melanio Paredes; el senador de la provincia Duarte, Amílcar Romero y los jefes del Ejército Nacional, mayor general Carlos Alberto Rivera Portes; de la Marina de Guerra, el vicealmirante Homero Luis Lajara Solá, y de la Policía Nacional, el mayor general José Armando Polanco Gómez.

Freddy Beras se nos ha ido.

Un genio del arte. Humorista excepcional, libretista de altos vuelos, actor consumado, compositor y cantante, escritor de finas ironías, un artista verdaderamente prodigioso en las tablas del teatro y en el escenario de la televisión.

Desde los años 60 penetró con fuerza en todos los hogares dominicanos, que se acostumbraron a su figura bonachona en las tardes de los domingos y luego en sus programas de todas las noches. En la pantalla chica lo vimos todos los dominicanos, haciéndonos reír y olvidar los problemas cotidianos, pero también lo escuchamos tronar contra las injusticias y los males de nuestra sociedad.

Solidario en las horas que nuestro pueblo, o algún pueblo hermano, necesitaba de la ayuda generosa por haber sido afectado por una tragedia. Solidario con la familia humilde que requería el apoyo de la población para salvar una vida. Solidario con nuestros ciudadanos en la reclamación de la equidad y la justicia social.

Crítico pertinaz de la injusticias, los abusos, las violaciones de los derechos individuales.

Luchador por la soberanía de su patria. Lo vimos en 1965 empuñar el fusil para reclamar el apoyo al restablecimiento del gobierno del profesor Juan Bosch, y para defender a su tierra ocupada por fuerzas extranjeras.

El país pierde un ciudadano ejemplar, y quien esto escribe pierde a un gran amigo. Al amigo de la adolescencia en las calles de la Ciudad Colonial; al compañero de las aulas universitarias en la Facultad de Derecho; al camarada fraterno que reía con sus chistes en las noches en que nos encontrábamos para estudiar en un apartamento del último piso del edificio Baquero de la calle El Conde. Y luego al hombre servicial que muchas veces colaboró conmigo en mis afanes políticos y en mis labores gubernamentales.

Gracias Freddy por toda tu vida. No es un adiós, es un hasta luego. Mientras tanto, seguiremos recordándote y rememorando aquella época en la que, como tú señalabas, al asfalto le decían tarbia; a la gelatina de pelo, vaselina; y a estar en olla, estar en la prángana.