No es más que un hasta luego

Freddy Beras se nos ha ido.

Un genio del arte. Humorista excepcional, libretista de altos vuelos, actor consumado, compositor y cantante, escritor de finas ironías, un artista verdaderamente prodigioso en las tablas del teatro y en el escenario de la televisión.

Desde los años 60 penetró con fuerza en todos los hogares dominicanos, que se acostumbraron a su figura bonachona en las tardes de los domingos y luego en sus programas de todas las noches. En la pantalla chica lo vimos todos los dominicanos, haciéndonos reír y olvidar los problemas cotidianos, pero también lo escuchamos tronar contra las injusticias y los males de nuestra sociedad.

Solidario en las horas que nuestro pueblo, o algún pueblo hermano, necesitaba de la ayuda generosa por haber sido afectado por una tragedia. Solidario con la familia humilde que requería el apoyo de la población para salvar una vida. Solidario con nuestros ciudadanos en la reclamación de la equidad y la justicia social.

Crítico pertinaz de la injusticias, los abusos, las violaciones de los derechos individuales.

Luchador por la soberanía de su patria. Lo vimos en 1965 empuñar el fusil para reclamar el apoyo al restablecimiento del gobierno del profesor Juan Bosch, y para defender a su tierra ocupada por fuerzas extranjeras.

El país pierde un ciudadano ejemplar, y quien esto escribe pierde a un gran amigo. Al amigo de la adolescencia en las calles de la Ciudad Colonial; al compañero de las aulas universitarias en la Facultad de Derecho; al camarada fraterno que reía con sus chistes en las noches en que nos encontrábamos para estudiar en un apartamento del último piso del edificio Baquero de la calle El Conde. Y luego al hombre servicial que muchas veces colaboró conmigo en mis afanes políticos y en mis labores gubernamentales.

Gracias Freddy por toda tu vida. No es un adiós, es un hasta luego. Mientras tanto, seguiremos recordándote y rememorando aquella época en la que, como tú señalabas, al asfalto le decían tarbia; a la gelatina de pelo, vaselina; y a estar en olla, estar en la prángana.

5 comentarios en “No es más que un hasta luego

  1. Esto ha sido una pérdida irreparable. Considero que todo ese gesto de amor y lealtad que expresó el pueblo dominicano a Don Freddy lo debió hacer en vida y no estando muerto, creo que se deben preparar actos para homenajear a quienes se lo merecen a escala nacional.

    Yo no conocí a Freddy ni a su obra humanista tan bien como los muchos que entre lágrimas resaltaban sus cualidades, pero imagino que fue un hombre de dimensiones humanas totalmente extraordinarias.

  2. Desde lejos también sentimos la irreparable pérdida de un ser humano excepcional, que Dios lo acoja en el Paraiso. Sus palabras son del alma, Sr. Vicepresidente.

    Francis.
    Madrid, España.

  3. José Raúl de la Cruz

    Bien señor vice-presidente, honrar honra.

  4. Francis, José Raúl, gracias por sus comentarios.

    Gustavo, pienso que a Freddy no le faltó en vida la admiración de sus amigos ni de su pueblo. Y tienes razón, sus dimensiones fueron extraordinarias.

    • Dr. Alburquerque, eso me imagino, pero la desbordante forma en que se lo expresó el pueblo no fue en un estado que el pudiera disfrutar porque ya había fallecido, me refiero pues a organizar actos como ejemplo, reconocer a Don corporan de forma publica y expresarle en un día mientras el contempla vivo frente a un estadio lleno, los agradecimientos del pueblo, no sólo ahí, sino por los medios de comunicación de igual forma.

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