Julio: Lafayette, Jefferson y el día de Malala

La Bastilla de San Antonio se erigía al este de París. Se terminó de construir en 1383 con el fin de proteger la ciudad y así fue durante siglos. Sin embargo, con el paso del tiempo se fue convirtiendo en prisión estatal; allí se encarcelaban sin juicio a los parisinos señalados por el rey. Era en parte una “prisión de lujo” para aristócratas –que incluía servicio de restaurant– y por otra, celdas de castigo para insubordinados. Como toda fortaleza imponente, era una marca en el paisaje y un símbolo del poder monárquico, absoluto, por encima de la Ley, sólo obligado a rendir cuentas –si acaso– nada menos que ante Dios.

La legendaria toma de la Bastilla sucedió el 14 de julio de 1789. Tras un asedio de 7 horas, la fortaleza cayó y la muchedumbre parisina se apoderó de la pólvora y las municiones, en un hecho que recuerda los asaltos a nuestra Fortaleza Ozama: el 27 de febrero de 1844 los rebeldes liderados por Sánchez tomaron la fortaleza para abastecerse de armas justo antes del Trabucazo de Mella y lo mismo ocurrió en la heroica gesta constitucionalista, el 29 de abril de 1965. La toma de la Bastilla, victoria no tanto política ni militar como simbólica, se recuerda como el inicio de la Revolución Francesa, en la que el pueblo abolió la monarquía y creó la plataforma para establecer la primera República Francesa.

Seis semanas después, la Asamblea Nacional Constituyente adoptó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, proclamando que los hombres nacen y permanecen libres e iguales en cuanto a sus derechos y que a todos los ciudadanos se les debe garantizar la libertad de propiedad, seguridad, y resistencia a la opresión. Esta declaración traspasaba la soberanía del rey a la Nación y declaraba la igualdad ante la ley de todos los hombres, por lo que marcó el fin del absolutismo monárquico y los privilegios para la nobleza, pero no sólo en Francia; al dar un carácter universal a sus afirmaciones, es una precursora de los Derechos Humanos en todo el mundo y desde su promulgación, todas las constituciones del mundo incluyen en su inicio las garantías humanas individuales.

Doce años antes, el marqués de Lafayette, joven noble y militar francés, se había embarcado rumbo a lo que son hoy los Estados Unidos de América para unirse a la guerra de independencia. Allí fue nombrado general de división bajo el mando de George Washington y por todos sus aportes, militares, políticos y económicos, se le considera uno de los héroes de esta gesta. Lafayette regresó a Francia en 1782, en donde se convertiría en uno de los líderes de la revolución y más tarde redactaría el borrador de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

El 4 de julio de 1776, el congreso de los 13 Estados Unidos de América, congregados en la ciudad de Virginia aprobó la Declaración de Independencia, con la que las colonias americanas rompían oficialmente los vínculos políticos con Gran Bretaña. El preámbulo establece el marco filosófico de esta declaración:

Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se vuelva destructora de estos principios, el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que base sus cimientos en dichos principios, y que organice sus poderes en forma tal que a ellos les parezca más probable que genere su seguridad y felicidad.”

Thomas Jefferson, quien llegaría a ser el tercer presidente de los Estados Unidos, reconocido como uno de los Padres de la recién fundada nación del Norte, había redactado el documento original, trece años antes de la toma de la Bastilla. Jefferson se encontraba en París ese 14 de julio de 1788, sirviendo como embajador en Francia y a pesar de sus múltiples relaciones con la corte y la nobleza, tomó partido por la revolución.

La declaración de Independencia de los Estados Unidos de América es considerada en toda justicia como otra precursora de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 en París, cuyos Artículos 1, 2 y 26 expresan:

Artículo 1. Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2.
Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Artículo 26.
Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.”


Luego de más de medio siglo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el 9 de octubre de 2012 en Mingora, Pakistán, un miliciano de un grupo terrorista vinculado a los Talibanes le disparó varias veces a Malala con un fusil, hiriéndola en la cabeza y el cuello. Otras dos estudiantes también fueron heridas mientras se dirigían a su casa en un autobús escolar. ¿La “razón”? Un año antes, Malala Yousafzai, joven activista, había recibido el Premio Nacional por la Paz que otorga Pakistán por su defensa de la educación de las niñas. Malala, que entonces contaba apenas con 14 años de edad, estudiaba y se oponía públicamente a la prohibición que hace el régimen talibán de la educación para las mujeres y las niñas.

Ya recuperada, Malala fue invitada a la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la tarde del pasado viernes 12 de julio de 2013, para participar en una sesión especial del organismo. Allí, con motivo de su desimosexto cumpleaños, la ONU rindió homenaje a la niña más valiente del mundo.

Durante la sesión, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, felicitó a Malala y encomió su perseverancia y valentía. Subrayó que con el reconocimiento a su persona, las Naciones Unidas le dicen a las Malalas del mundo que no están solas. “Cincuenta y siete millones de niños no van a la escuela. La mayoría son niñas. En los momentos en que debemos aumentar nuestros esfuerzos, disminuye la ayuda internacional para la educación” dijo el secretario y agregó que el ejemplo de Malala insta a todos los líderes mundiales a mantener sus promesas de invertir en los jóvenes y hacer de la educación un tema prioritario.

“Malala fue atacada porque estaba decidida a ir a la escuela y aprender. Y con ello los extremistas demostraron lo que más temen, a una niña con un libro”, dijo el secretario general, quien animó a redoblar los esfuerzos para escolarizar a todos los niños del mundo, mejorar la calidad de la enseñanza y promover la ciudadanía mundial.

Malala –vistiendo un chador rosa que fuera de Benazhir Bhutto, la exprimera ministra paquistaní asesinada en 2007– por su parte, dijo:

Que las mujeres sean independientes y peleen por ellas. Es tiempo de pelear. Llamamos a los líderes mundiales a cambiar sus estrategias. Que sus políticas deben proteger a los niños y mujeres y aseguren su educación […] Tomemos los libros y las plumas porque son nuestras armas más poderosas. Un libro y una pluma pueden cambiar el mundo. […] Hoy no es mi día, no es el día de Malala. Es el día de cada mujer y cada hombre que arriesga su vida por los derechos humanos.”

3 comentarios en “Julio: Lafayette, Jefferson y el día de Malala

  1. Manuel Ramon Herrera Carbuccia

    Interesante y edificante, buen trabajo Profesor

  2. Querido doctor, muchas gracias por la impagable clase de historia con su matiz social, humáno y democrático.

  3. Van Elder Espinal M.

    Excelente articulo!!!!! Una reflexion universal que nos induce a llevar siempre presente en nuestro accionar el respeto alos derechos humanos y la libertad como estandarte.
    Muchas gracias admirado y apreciado doctor Alburquerque por estas lineas tan edificantes.
    Sinceramente ,

    Van Elder Espinal Martinez .

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s