Del primer viaje a Ecuador

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Las imágenes muestran momentos de la primera visita del doctor Alburquerque a las oficinas del Consejo Nacional Electoral de Ecuador; su encuentro con el presidente del Consejo –Doctor Domingo Paredes Castillo– y la firma del acuerdo del Procedimiento de Observación Electoral con la OEA para las elecciones del próximo 17 de febrero en ese país sudamericano.

Dadas las irregularidades que en el pasado acontecían en los procesos electorales de América Latina, el Sistema Interamericano estimó conveniente darle seguimiento a los mismos para asegurar su transparencia mediante la presencia in situ de enviados especiales que tratarían de garantizar el equilibrio entre los contendientes y la diafanidad de los resultados de la consulta. La Organización de Estados Americanos (OEA) se ha encargado de esta misión y en cada elección nacional, sea presidencial o legislativa, conforma un cuerpo de observadores que generalmente es dirigido por un ex presidente o vicepresidente, o una personalidad del Continente.

En las pasadas elecciones dominicanas, el expresidente de Uruguay, Tabaré Vásquez, fue el Jefe de la Misión de Observadores Electorales de la OEA, quien después de finalizado el evento rindió un informe favorable sobre lo acontecido, dando así su aval al triunfo del candidato del PLD, Danilo Medina.

El 17 de febrero próximo serán las elecciones presidenciales y legislativas del Ecuador y he tenido el honor de ser designado por la OEA como Jefe de la Misión de Observadores Electorales. Un prestigio no tanto para mi persona sino para la República Dominicana, pues con esta designación se reconoce la política de relaciones exteriores que ha puesto en práctica nuestro país.

Para cumplir con el mandato recibido, la pasada semana, desde el día 14 hasta el 18 estuve en el Ecuador, tanto en su capital, Quito, como en su ciudad más importante, Guayaquil. La finalidad de este viaje era firmar con el Consejo Nacional Electoral el Procedimiento de Observación Electoral, pero al mismo tiempo, se aprovechó la oportunidad para visitar a los distintos candidatos presidenciales, a los directores de medios de comunicación y a la sociedad civil, representada por Participación Ciudadana.

Suscrito el acuerdo con el Consejo Nacional Electoral, fuimos recibidos por el doctor Lenin Moreno, vicepresidente de la República a cargo del Poder Ejecutivo, en vista de que el presidente Rafael Correa ha pedido licencia para dedicarse a la campaña electoral.

Posteriormente nos dedicamos a visitar a los candidatos presidenciales. Ocho partidos y movimientos corren en las elecciones, siendo sus candidatos, por orden alfabético: Alberto Acosta, por el Movimiento Popular Democrático; Rafael Correa, quien aspira a la reelección por el movimiento Alianza País; Lucio Gutiérrez, por el Partido Sociedad Patriótica; Guillermo Lasso, por el Movimiento Creo; Alvaro Noboa, por el Partido Renovador Institucional Acción Nacional; Mauricio Rodas, por el Partido Sociedad Unida Más Acción; Norma Stef Wray, por el Movimiento Ruptura; y Nelson Zavala, por el Partido Roldosista Ecuatoriano.

Desde la primera semana de febrero se instalará en el Ecuador el equipo de la OEA, integrado por veinticuatro coordinadores regionales, uno por cada provincia, noventa observadores diseminados por todo el país y un equipo técnico. Todo este equipo estará bajo mi dirección y coordinación, con la asistencia de la señora María T. Mellenkamp, funcionaria de la organización, quien fungirá como Subjefa de la Misión.

La Misión estará recorriendo las distintas regiones del Ecuador y permanecerá en ese país hasta después que se ofrezcan los resultados electorales. Un informe será evacuado en el que se darán a conocer todos los pormenores del proceso. Se trata de una gran responsabilidad para mi persona, pues siempre las campañas crispan los ánimos, por lo que es necesario actuar con la debida mesura y espíritu conciliador para tratar de que sea un éxito la misión.

Un gran compromiso, que cumpliremos con absoluta imparcialidad y afán de servicio, para así responder a la confianza que ha sido depositada en nosotros.

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Foto: Plaza Grande y el Palacio de Carondelet | Bill Herndon —flickr

El secretario general de la OEA, Sr. José Miguel Insulza, anunció esta semana el nombramiento del doctor Rafael Alburquerque, exvicepresidente de la República, como Jefe de la Misión de observadores de este organismo para las elecciones de Ecuador.

La Misión de Observación Electoral de la OEA tiene previsto desplegar observadores en gran parte del territorio ecuatoriano para las elecciones generales de febrero, a fin de conocer tanto el desarrollo de la administración y organización electoral como las propuestas políticas. El Sr. Insulza informó que el envío de observadores responde a una invitación del Consejo Nacional Electoral de Ecuador y explicó que la misión iniciará sus actividades en enero próximo.

En un documento oficial del Departamento de Prensa de la OEA, el secretario general destacó la figura del exvicepresidente  Alburquerque, quien acompañó al expresidente Fernández en los períodos gubernamentales entre 2004 y 2012. Asimismo, ponderó su labor al frente de la Secretaría de Estado de Trabajo desde 1991 hasta 2000, y como miembro de la Comisión Redactora del Código del Trabajo y de su reglamentación en 1992. Al documento se adjuntó una biografía del doctor Alburquerque en la que señala, además, que representó a la República Dominicana en numerosas oportunidades ante la Organización Internacional del Trabajo y es coautor de importantes publicaciones en materia de derecho laboral.

 

La hija del general Aung San

“Es usted uno de los más extraordinarios ejemplos de coraje civil de todos los tiempos.”
Dr. Rafael Alburquerque al agradecer a la Sra. Aung San su visita al Foro Mundial del Trabajo


Por: Humberto Villasmil Prieto

Los aficionados a la Historia, como este escribiente, suelen leer textos sobre ella en procura de intentar entender el presente; saber de dónde venimos o de imaginar el futuro, de la mano de una hoja de ruta más o menos razonable. Pero a veces, la Historia, leída o imaginada, se ve, se mira de cerca y de frente. En ese momento se piensa en aquello que al final será un tópico: yo estuve allí, persuadido de que, al menos una vez, se estaba en el sitio y hora precisa, donde muchos desearían haber estado. La alineación de infinitas eventualidades que pueden ordenarse de un modo, pudiendo hacerlo de tantos otros, es lo que muchos entendemos como el destino. El 30 de Mayo pasado se instalaba en Ginebra la 101ª. Conferencia Internacional del Trabajo, cuyo plenario designó por aclamación al Vicepresidente de la República Dominicana, Dr. Rafael Albuquerque de Castro, como Presidente de ese magno parlamento mundial del trabajo. Fue ello un reconocimiento a un dominicano universal, ligado desde hace mucho tiempo a la OIT, con derecho propio y brillante desempeño.

Este escribiente, casualidad añadida, recibía el inmerecido e inolvidable honor de ser designado como su asistente personal, lo que me permitió estar a su lado y ser testigo de esta historia y de tantas otras que una crónica de esta cita de seguro contaría. La agenda de la Conferencia transcurrió según lo previsto y el Dr. Alburquerque debió recibir a dignatarios e invitados especiales de los cuatro rincones del mundo. Con todo, el destino le tenía reservado un episodio estelar que no por anunciado lo fue menos. El 14 de junio pasado, la 101ª. Conferencia de la OIT recibía a la Sra. Aung San Suu Kyi (Rangún, Birmania, 19 de junio de 1945) líder de la Liga Nacional para la Democracia (LND) de su país, uno de los símbolos de la lucha por la democracia, la libertad y la resistencia pacífica más icónica que pueda recordar la humanidad: es usted, le decía el Dr. Albuquerque al intervenir para agradecerle su visita a ese foro mundial del trabajo, “uno de los más extraordinarios ejemplos de coraje civil de todos los tiempos”. Hija del general Aung San, el héroe de la independencia de Birmania, fue galardonada con el Premio Sajarov para la Libertad de Pensamiento en 1990, entre otros tantos reconocimientos que incluyen el Premio Internacional Simón Bolívar que en 1992 le fuera concedido (junto al Presidente Julius K. Nyerere de Tanzania).

En diciembre de 1991 recibió el Premio Nóbel de la Paz que no pudo recoger sino 21 años después. Fue su primer viaje al exterior en 24 años, periplo este que previó –en ruta a Oslouna parada en Ginebra para dirigirse a la Conferencia Internacional del Trabajo.

“Hay un tiempo para callar y un tiempo para hablar”, fueron las primeras palabras de La Mandela de Asia al ser liberada, el 13 de noviembre de 2010, tras siete años y medio de arresto domiciliario. La Dama, entró al recinto de la Conferencia que estallaba en un aplauso ensordecedor, tanto como interminable.

Este escribiente, sentado en lugar privilegiado, detrás del Presidente de la Conferencia, la vio llegar.

De paso sobrio, de tan menuda como carismática presencia, con elegancia milenaria y serenísima de quien sabe bien que traspasó hace mucho el umbral de un personaje para ser un símbolo.

Con su lenguaje gestual, de seguro para este escribiente indescifrable en toda su riqueza, no tuve duda de que había comenzado a hablar mucho antes de tomar la palabra. Al haber escuchado al Presidente de la Conferencia dirigirse a ella en español, al momento de presentarla y de ofrecerle la palabra, reconoció que en medio de los latinoamericanos se sentía como en su casa. Me pregunté qué podría explicar esa conexión entre el Caribe y su lejano país, situado entre la India y la China, como si la afectividad, cualquier sea la forma que se escoja para expresarla, necesitara algún título justificativo. Pocas veces me resultó tan inútil la mala costumbre de indagar la causa de lo que es por sobre todo un sentimiento. La hija del general Aung San llegó con su pelo recogido y sujeto con rosas blancas y rojas, tradición milenaria de las mujeres birmanas. En medio de su discurso, un pétalo de una rosa blanca se desprendió. Lo vi caer y sentí que era aquello un modo sutil y elegantísimo de dejar huella de su paso por esa asamblea que un dominicano ilustre, maestro de vida y de oficio de mi generación y de tantas otras, le tocó en suerte dirigir.

El pétalo de rosa que vi caer me trajo el recuerdo del verso de Martí y sentí entonces que en efecto había una conexión caribeña en aquella escena inolvidable:

“Y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo, cardo ni ortiga cultivo; cultivo la rosa blanca”.


El profesor Humberto Villasmil Prieto –abogado nacido en Maracaibo, Venezuela, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello y de la Facultad de Derecho de la Academia Iberoamericana de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social– es el especialista principal en Derecho del Trabajo del Servicio de Diálogo Social, Legislación y Administración del Trabajo de la OIT, Ginebra.

El nombramiento del doctor Rafael Alburquerque como presidente de la Conferencia de la OIT

Les presentamos un extracto del Acta (provisional) de la primera sesión de la 101ra. Conferencia Internacional del Trabajo, de la OIT, del miércoles 30 de mayo de 2012, a las 10.20 horas. La intervención del Señor Abdel Rahman Dhirar, presentando al Doctor Alburquerque, fue particularmente emotiva.


Sr. VINES, Presidente del Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo (Original en inglés).

En mi calidad de Presidente del Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo, tengo el honor de declarar inaugurada esta 101ra. reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo. Desearía aprovechar esta oportunidad para darles una cordial bienvenida a Ginebra. Nuestro primer cometido esta mañana es la elección del Presidente de la Conferencia. Invito a que presenten candidaturas para dicho cargo.

Sr. DHIRAR, Embajador del Gobierno de Sudán, Presidente del Grupo Gubernamental de los asistentes a la pronunciado ante la Conferencia. (Original en inglés).

En mi carácter de Presidente del Grupo Gubernamental, y en nombre de todo el Grupo, tengo el honor de presentar la candidatura de Su Excelencia el Dr. Rafael Francisco Alburquerque de Castro al cargo de Presidente de la 101ra. reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo. El Doctor Alburquerque es actualmente Vicepresidente de la República Dominicana. El Grupo Gubernamental respaldó unánimemente esta candidatura en su reunión del día de ayer.

El Dr. Alburquerque ha estado vinculado a la OIT desde muy joven. Honró con su presencia varias reuniones del Consejo de Administración y de la Conferencia Internacional del Trabajo, ya sea encabezando la delegación dominicana o presidiendo una comisión técnica; actuó como Representante Especial del Director General para la Cooperación con Colombia y fue miembro de la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones, cargo que debió abandonar cuando asumió la Vicepresidencia de la República Dominicana, en el año 2004.

Doctorado en Derecho con la mención Magna cum Laude por la Universidad Autónoma de Santo Domingo, el Dr. Alburquerque se especializó en derecho del trabajo y seguridad social en la Universidad de La Sorbonne, en París, y en Derecho Internacional Privado en la Academia de Derecho Internacional de La Haya. Catedrático de Derecho del Trabajo de la Pontifi-cia Universidad Católica Madre y Maestra, Secretario de Trabajo de 1991 a 2000, miembro destacado de la Comisión Redactora del Código de Trabajo de la República Dominicana, de 1992 –texto que fue pactado por los actores sociales en un edificante proceso de diálogo social–, miembro de número de la Academia Iberoamericana de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, fundador del Grupo de los 9 —un referente indiscutible del derecho laboral iberoamericano— estos son tan sólo algunos hitos de la brillante trayectoria profesional y política del Dr. Alburquerque. Es también un prolífico autor. Ha transmitido su pasión por los derechos de los trabajadores en una larga serie de libros y publicaciones especializadas, que son obras de consulta obligada para los laboralistas. En reconocimiento de los incansables esfuerzos desplegados por el Dr. Alburquerque para promover el proceso de integración de los países de América Central y el Caribe, y el establecimiento de un régimen de bienestar social para todos ellos, el Gobierno de Guatemala lo condecoró recientemente con la Gran Cruz de la Orden de los Cinco Volcanes.

El Grupo Gubernamental está convencido de que el Dr. Alburquerque aportará al ejercicio de la función presidencial su lúcida y ponderada actuación de jurista y paladín de los principios del trabajo decente en América Latina.

Con estas palabras tengo el gran honor de proponer al Dr. Alburquerque, de la República Dominicana, como Presidente de la 101ra. reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo. Confío pues en que los presentes en esta sala aprobarán plenamente esta candidatura. Como reflejo de este espíritu auténtico de la OIT, me siento sumamente honrado como africano de que me hayan concedido el privilegio de presentar la candidatura de un verdadero hijo de la Organización.

Sr. FUNES DE RIOJA, Vicepresidente empleador del Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo. (Original en español).

En nombre del Grupo de los Empleadores y como Presidente de ese Grupo es un honor y un placer secundar la candidatura propuesta por el Grupo Gubernamental para que el Dr. Rafael Francisco Alburquerque presida esta Conferencia. No sólo su trayectoria política e institucional ha sido puesta de relieve por el señor Embajador del Sudán en nombre de los gobiernos, sino que quiero detenerme brevemente en decir que el Dr. Alburquerque ha actuado en nuestro Consejo de Administración de la OIT, ha encabezado la delegación dominicana en varias oportunidades, y ha sido Representante Especial del Director General para la Cooperación con Colombia y también miembro de la Comisión de Expertos. Con esos antecedentes adicionales que valoran el conocimiento que tiene de esta casa y la capacidad para liderar esta Conferencia tan trascen-dente, en nombre de los empleadores apoyamos la candidatura plenamente.

Sr. CORTEBEECK, Vicepresidente trabajador del Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo. (Original en francés).

El Grupo de los Trabajadores apoya la candidatura del Dr. Rafael Francisco Alburquerque de Castro, Vicepresidente de la República Dominicana. Valoramos su conocimiento de la OIT, su conocimiento práctico de las normas y su sabiduría. El Grupo de los Trabajadores apoya plenamente su candidatura a la presidencia de esta Conferencia.

Sr. VINES.

La propuesta del Embajador Dhirar del Sudán, en nombre del Grupo Gubernamental, ha sido presentada y apoyada. Al no haber otras propuestas, me complace declarar al Dr. Rafael Alburquerque de Castro, Vicepresidente de la República Dominicana, Presidente de la 101ra. reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo. Le transmito mis más cálidas felicitaciones y le invito a asumir la presidencia de la Conferencia.

(El Sr. Alburquerque de Castro, Vicepresidente de la República Dominicana, es elegido Presidente de la Conferencia y toma posesión del cargo.)


El discurso de toma de posesión del Vicepresidente Alburquerque se encuentra en este enlace.

Mis primeras impresiones de la 101a. reunión de la OIT

El pasado 30 de mayo fui elegido como presidente de la 101a. Conferencia Internacional del Trabajo, que es la asamblea general de la Organización Internacional del Trabajo —OIT, que se celebra cada año en el mes de junio en la ciudad de Ginebra, Suiza.

Para mí –que desde mi graduación como abogado he estado estrechamente vinculado al Derecho del Trabajo y que en el pasado he servido como funcionario de la OIT– se trata de un reconocimiento del mundo del trabajo, que recibo con humildad y que aprecio como un galardón conferido al Gobierno dominicano por su rol desempeñado en la política internacional.

Aquí, en las oficinas de la OIT me he desempeñado como presidente de su Comisión Técnica en la Conferencia Internacional de 1999, representante de su director general para la colaboración con Colombia en el 2000 y miembro de su comisión de expertos desde 2001 hasta que asumí la vicepresidencia de la República Dominicana, en agosto de 2004.

Desde el año 2000, cuando dejé el Ministerio de Trabajo, no había vuelto a La Casa, como se conocen las oficinas de la OIT. Ya la mayoría de los funcionarios con los que hice amistad en mis viajes a Ginebra entre 1991 y 2000, presidiendo la delegación dominicana, se han marchado, ya que por razones de edad han sido puestos en retiro. Ahora he encontrado en las altas posiciones a los jóvenes que en el pasado ocupaban mandos medios.

El Director General, Juan Somavía, chileno, elegido en 1999 con el apoyo entusiasta del grupo latinoamericano, permaneció en sus funciones durante trece años: dos mandatos de cinco años y un último de tres, pues acaba de presentar su renuncia. Esto dio paso a la elección de un nuevo Director General, efectuada el pasado 29 de mayo, resultando electo el señor Guz Ryder, actual Director de Normas de la OIT y en el pasado dirigente de los trabajadores. Como tal, conocí a este inglés en el decenio de los noventa, cuando asistía a la Conferencia como jefe del sector de los asalariados, y quien tenía en su hoja de servicios haber logrado la unificación de las dos centrales sindicales que surgieron después de la Segunda Guerra Mundial: la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres, de orientación socialdemócrata; y la Confederación Mundial del Trabajo, de tendencia democratacristiana.

La Conferencia de este año trata de temas de vital importancia, como son el desempleo juvenil, que es un tema crítico en todas partes del mundo; el piso de protección social, en busca de una seguridad social de garantías mínimas para la universalidad de los trabajadores, incluyendo los del sector fundamental; y el de los principios y derechos fundamentales en el trabajo en estos momentos de crisis mundial financiera y económica.

Como presidente de la Conferencia debo dirigir los debates de las sesiones plenarias, recibir delegaciones, ofrecer la bienvenida y dialogar con los Jefes de Estado que comparecen, como son los señores Moncef Maryouki, presidente de Túnez; Ollanta Humala, de Perú; Michel Chilufza, de Zambia; Ricardo Martinelli, de Panamá; y Giorgio Napolitano, de Italia. También debo estar pendiente del trabajo de las diversas comisiones y tratar de mediar y lograr un avenimiento cuando surgen diferencias entre los sectores de empleadores y trabajadores.

Los trabajos de la Conferencia son arduos y delicados, pero me cabe la satisfacción de haber sido apoyado por los 184 Estados miembros de la Organización y de que cada día en esta labor de conducción recibo el respaldo de sus delegados y de todo el personal de la Oficina. Y, no menos importante, de que en esta época de crisis, la OIT siga siendo un instrumento de defensa de los principios y derechos fundamentales de los trabajadores.