16 de agosto de 2014

Conmemoramos, una vez más, la epopeya de la guerra restauradora iniciada el 16 de agosto de 1863, cuando un puñado de patriotas se alzó en Capotillo para expulsar del lar nativo al ejército español que nos ocupaba desde 1861. Fue una gesta no sólo heroica sino también de un fuerte contenido popular. Hombres y mujeres de los estratos más bajos de la población se involucraron en las luchas que hicieron posible que dos años después, en 1865, volviera a izarse el pabellón tricolor en todos los confines del país.

Pero este 16 de agosto también se conmemora los dos años de gobierno del PLD que preside el compañero Lic. Danilo Medina y, por tanto, es oportuna la ocasión para reflexionar y pasar un balance sobre lo acontecido en este lapso. La primera conclusión, que nadie osa rebatir, es la alta cota de popularidad que muestra el actual gobierno y ese respaldo es debido, fundamentalmente, a las políticas económicas y sociales que han sido puestas en práctica.

No obstante la crisis financiera y económica mundial, la que todavía no ha sido superada totalmente, la República Dominicana ha seguido creciendo y para este año se prevé un crecimiento del 5.5% del producto interno bruto, muy superior al promedio que ha sido pronosticado por la CEPAL para América Latina; el desempleo ampliado ha registrado un ligero descenso y las autoridades económicas del país anunciaron que han encontrado empleo casi 200 mil dominicanos; las inversiones extranjeras siguen fluyendo; y se ha preservado la estabilidad de la moneda nacional.

No hay duda alguna que merece un reconocimiento especial el dinamismo emprendido para ejecutar el programa de lucha contra el analfabetismo, que en muy breve tiempo nos llevará a la erradicación de este flagelo, así como el esfuerzo sostenido para la aplicación de la tanda extendida que redundará en beneficio de todos los niños, niñas y adolescentes en edad escolar.

La acción llevada a cabo por el propio presidente de la República de estimular con el crédito a los pequeños productores del campo es otro hito importante que ha contribuido a dinamizar al sector agropecuario y a combatir la pobreza rural.

La pobreza en general y la indigencia han continuado descendiendo, desde que en el año 2004 se puso en vigencia el programa Solidaridad que cubre a más de ochocientos mil hogares pobres en toda la geografía nacional y el comienzo en 2007 del régimen de salud del Sistema Dominicano de Seguridad Social.

Todos estos logros se han ido alcanzando progresivamente desde que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) obtuvo el poder en el año de 2004, en medio de una profunda crisis que llevó la inflación al 103%, la tasa del dólar a 60 por uno, el desempleo a casi un 20% y a un millón y medio de dominicanos de clase media a la pobreza. Atrás quedó el desasosiego, la intranquilidad, la pesadumbre que nos agobiaron como pueblo bajo el gobierno del Partido Revolucionario Dominicano.

Diez años de gobierno del PLD han mostrado que marchamos con paso decisivo por la senda de la estabilidad, el desarrollo y el progreso, pero sin olvidar que aún resta mucho por hacer, especialmente en el campo de la justicia social. Persistir y fortalecer el combate contra la pobreza y la inequidad social debe ser la segunda conclusión a extraer de este examen retrospectivo que nos imponemos este 16 de Agosto, día de la Restauración, al cumplirse el segundo año del gobierno del compañero Lic. Danilo Medina y el décimo año de los gobiernos del PLD.

El crisol que fraguó la figura histórica del Maestro: 50 años

Hoy se cumplen cincuenta años de un acontecimiento histórico ominoso: el derrocamiento del gobierno del profesor Juan Bosch. Electo en las primeras elecciones democráticas que se realizaron en el país luego de treinta y un años de tiranía, el 20 de diciembre de 1962, tomó juramento como presidente de la República el 27 de febrero del año siguiente y apenas siete meses después un golpe militar lo enviaba al exilio.

Se podrán discutir las causas que condujeron a los poderes fácticos a desconocer la voluntad popular, que se expresó en las urnas respaldando al Maestro con un 57% de los votos válidos; pero, la unanimidad impera cuando se estudian las decisiones adoptadas y el accionar de ese mandato popular.

Respetó a cabalidad las libertades públicas y se negó obstinadamente, en los momentos más neurálgicos de la guerra fría entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, a perseguir a un dominicano por sus ideas políticas. Tuvo la valentía de resistir las fuertes presiones, internas y externas, para que se declarara ilegal y se persiguiera al comunismo, exigencia que siempre rechazó señalando que la democracia debía ser tolerante con el pensamiento y creencias de los ciudadanos.

Con su política económica logró mantener la estabilidad e impulsó el desarrollo del país; aprobó la denominada ley del precio tope del azúcar, gracias a la cual limitaba las ganancias excesivas de la industria azucarera; promulgó la llamada ley de plusvalía, por la cual se dispuso el pago de un impuesto al valor adquirido por un inmueble como resultado de obras ejecutadas por la administración pública; y puso en vigencia una Constitución que se consideró, y aun hoy se la estima como tal, una de las más progresistas de América Latina.

Fue un verdadero educador y un comprometido en la lucha incesante contra los males sociales de su pueblo. Creyó en la educación y envió a miles y miles de jóvenes a estudiar en el extranjero; promovió las escuelas técnicas vocacionales y al momento de su derrocamiento se encontraban en las aduanas las maquinarias que se utilizarían en estos centros educativos; inició la reforma agraria en solidaridad con los campesinos sin tierra; llevó a cabo una intensa campaña de alfabetización y pidió transformar los locales de su partido en aulas en donde se instruyera a los analfabetos; se embarcó con entusiasmo en la aplicación de una política sanitaria y ya para septiembre habían llegado al país las tuberías para un nuevo acueducto de la ciudad de Santo Domingo.

Predicó continuamente los valores de la libertad y la democracia, de la soberanía y de la dignidad: su voz se escuchaba con respeto por medio de la radio y la televisión, a la cual acudía frecuentemente para enseñarle a su pueblo el significado de esos atributos. Fue un maestro en la presidencia. Una noche se le oyó decir:

Los pueblos dignos como los hombres de estatura moral buscan dar, no recibir, buscan ayudar, no pedir ayuda”.

Como Presidente y Maestro fue honrado a carta cabal, hasta el extremo de que el Libro Blanco que publicaron las Fuerzas Armadas a raíz de la asonada, sólo pudo decir de su persona, como si se tratara de un acto de deshonestidad, que debía la nevera que había comprado para su casa. Honesto hasta someter a la justicia a su más cercano colaborador, pues como lo explicó a su pueblo,

el Presidente de la República no tiene amigos ni enemigos, ‘arientes’ ni parientes. Todos los dominicanos son dominicanos. La ley protege a todos los dominicanos, pero la ley también le cae encima a todo dominicano que la viole”.

Fue humilde en el ejercicio de su mandato y le pidió al país que le llamaran ciudadano Presidente o señor Presidente y que a su señora esposa a nadie se le ocurriera llamarla Primera Dama, si acaso señora del Presidente. Excelente, dijo, es la comida o el perfume, pues no hay hombres excelentes, y menos por sus funciones.

Juan Bosch cayó una madrugada del 25 de septiembre de 1963. Horas antes había recibido una ovación de su pueblo al llegar al estadio Quisqueya a presenciar un espectáculo cultural. Pero, los poderes fácticos, nacionales y extranjeros no pudieron tolerar a un hombre que consagró su presidencia al servicio de su pueblo. Con su acción creyeron destruirlo, desconocerlo, humillarlo, pero cincuenta años después Juan Bosch sigue gobernando en el corazón de su pueblo, que lo recuerda diariamente como el gobernante que “ni mató ni robó”, y como el paradigma de la dignidad y la honestidad.

Como dijo aquel cura de Los Andes de Bolívar, “tu gloria crecerá, como crecen las sombras cuando el sol declina”. Aun muerto, Juan Bosch vive. El golpe de septiembre de 1963 fue ludibrio para sus autores; en cambio, para su víctima, fue crisol en donde fraguó la figura histórica del Maestro.

Loor eterno al profesor Juan Bosch.

A veces, la historia se repite

Pablo Longueira, candidato del gobierno a las elecciones presidenciales de Chile renunció a su nominación por encontrarse sumido en una profunda depresión, según explicaron sus familiares más cercanos. La noticia dejó estupefactos a sus seguidores y fueron muchos en el país y en toda América Latina que se mostraron sorprendidos por tan imprevisto acontecimiento.

Sin embargo, lo sucedido a Longueira no es caso único. En 1945 a Diógenes Escalante le sucedió lo mismo.

¿Quién es Diógenes Escalante? En un libro que acabo de leer se cuenta su historia en forma novelada. De la pluma de Francisco Suniaga se nos dice que el personaje había sido Embajador del dictador venezolano José Vicente Gómez desde el año 1922 y a la muerte del “Benemérito” regresó a Venezuela, siendo designado ministro de lo Interior en el gobierno del general Eleazar López Contreras. En 1936 pasó a desempeñar las funciones de Secretario de la Presidencia y, posteriormente, designado embajador en Washington.

Estando en este último puesto lo visitó Julio Medina, hermano del presidente Isaías Medina Angarita con la finalidad de proponerle que fuera candidato de consenso a la presidencia de Venezuela. Por su Embajada, en la capital norteamericana, desfilaron prominentes hombres públicos de su país, incluyendo a Rómulo Bentancourt y Raúl Leoni, muchos años más tarde presidentes, quienes en nombre de Acción Democrática le pidieron aceptar la candidatura, aunque con la advertencia de que no lo acompañarían en su gestión.

Toda Venezuela se unió en torno a la figura del Embajador con un solo propósito: cerrarle el paso a las ambiciones de López Contreras, muy vinculado a la tiranía de Gómez, quien había decidido presentarse como candidato en sus deseos de retornar al Palacio de Miraflores.

Para 1945, el doctor Diógenes Escalante era un hombre que se acercaba a los setenta años de edad y pensaba en el retiro, luego de una extensa y exitosa carrera diplomática. Caviló intensamente en aceptar o no la candidatura que se le proponía, y la tensión nerviosa lo llevó al insomnio y a días muy duros en el ámbito familiar. No obstante, como narra Suniaga, y pone en boca de Escalante:

desde el mismo instante en que recibí el recado del presidente Medina, sin que me percatara, comenzaron a soltarse en mi mente los demonios de esa ambición tan largamente contenida. Cometí el dislate de ilusionarme con la creencia de que era posible tomarme una revancha ante el destino y cerrar mi carrera pública de la manera que soñé, siendo presidente de Venezuela”.

Finalmente, a finales de mayo tomó la decisión y a principios de agosto retornó a su país.

Apenas un mes después Escalante se veía precisado en abandonar la carrera. La presión le resultó intolerable: las visitas continuas de compatriotas que le solicitaban la solución de un problema; las cartas que debían ser respondidas; las audiencias con las autoridades; el contacto con la calle en una campaña contra reloj; los preparativos para elaborar una agenda y un plan de gobierno. El día a día lo desbordó: la duda de si había hecho lo correcto en aceptar comenzaron a invadir su espíritu; se preguntaba si tanto tiempo fuera del país le habían hecho perder la capacidad de comprender a Venezuela; y las tensiones a las que se encontraba sometido le hicieron perder el sentido común.

El 3 de septiembre de 1945 Escalante entró en crisis. Ya no pudo más. La realidad fue imposible de continuar ocultándose; tuvo que renunciar a la candidatura y como dice el autor de la obra, a partir de ese momento se torció el devenir de la historia de Venezuela.

Escalante había conocido en sus años de Embajador a Harry S. Truman, quien siendo ya presidente le envió su avión para sacarlo de Venezuela, de ahí el nombre de la novela “El pasajero de Truman”.

Excelente historia novelada que nos muestra que ya antes, en el pasado siglo, un candidato con sus nervios destruidos por la intensidad del accionar político tuvo que abandonar la carrera presidencial. La historia se repite con Pablo Longueira, que víctima de una fuerte depresión, según su hijo, abandona en Chile la candidatura presidencial que había ganado hacía apenas seis semanas en comicios internos.

El 1ro de Mayo y la Constitución de 1963

29 de abril de 2013: hace cincuenta años fue proclamada por el Congreso Nacional la Constitución de 1963. Por primera vez, en la historia del país se aprobaba un texto que incorporaba los denominados derechos sociales.

Hasta entonces, todas las reformas a la Constitución se circunscribían a reconocer los derechos individuales de la persona humana: la libertad de expresión, la libertad de conciencia y de cultos, la libertad de tránsito, la inviolabilidad de la vida, la libertad de enseñanza, el derecho a la propiedad, etc.

En 1963, ya no sólo se consagran estos derechos sino que también se establecen derechos de naturaleza social.

Examinada en retrospectiva, bien puede sostenerse que la Constitución de 1963 aspiraba al establecimiento de un régimen democrático fundamentado en la justicia social. Al cumplirse cincuenta años de su proclamación, es necesario recordar a las nuevas generaciones que Juan Bosch con esta reforma quiso inaugurar en el país el Estado democrático y social de derecho que debido al golpe de estado de septiembre de ese año sólo pudo plasmarse bajo el mandato del Partido de la Liberación Dominicana y Leonel Fernández, con la Constitución de 2010.

El texto de 1963 fundamenta la existencia de la Nación sobre el trabajo, el cual es colocado bajo la supervisión y protección del Estado, que se obliga a la formación y superación profesional de los trabajadores. Eleva a rango constitucional el principio establecido en el Código de Trabajo de 1951 de “a igual trabajo, corresponde igual salario, sin discriminación de sexo, edad o estado” y reconoce el derecho de los trabajadores a participar en los beneficios de las empresas.

De igual modo, reconoce el derecho de los trabajadores a organizarse libremente en sindicatos y el principio de que son irrenunciables los derechos de los asalariados.

La Constitución afirma que el matrimonio presupone una absoluta igualdad de derechos para los cónyuges, inclusive respecto al régimen económico y exige el consentimiento de ambos esposos para la disposición de los bienes inmuebles de la comunidad; prohíbe a los oficiales y funcionarios públicos expedir certificaciones correspondientes al estado civil de las personas en las cuales se hiciera constar la condición de hijo nacido dentro o fuera de matrimonio y dispone que la ley determinará en cuáles situaciones las uniones de hecho entre personas con capacidad para contraer matrimonio podrán por razones de equidad e interés social surtir efectos puramente económicos similares a los del matrimonio.

El texto constitucional de 1963 prohíbe a las personas morales privadas adquirir la propiedad de la tierra, salvo los casos de terrenos destinados al ensanchamiento y fomento de las poblaciones, la instalación de plantas industriales y establecimientos comerciales, y la instalación de factorías y anexos en las zonas rurales. Por el contrario, las personas físicas tenían el derecho de adquirir la propiedad siempre que fueran de nacionalidad dominicana. Los extranjeros podían adquirirla, pero con autorización del Congreso Nacional, siempre que fuera en las zonas urbanas.

Cincuenta años después tal vez no nos parezca avanzada esta Constitución; pero en la época de su promulgación fue duramente atacada y resistida por los sectores más conservadores de nuestra sociedad.

Fue un hecho verdaderamente revolucionario y al conmemorarse este año el 1 de mayo, Día de los Trabajadores, bien harían nuestras Centrales sindicales recordar que fue en 1963, bajo el mandato del profesor Juan Bosch, cuando por primera vez en nuestra historia adquirieron rango constitucional los derechos de los trabajadores.

El cargo cesa, pero la responsabilidad no termina nunca

El Vicepresidente de la República Dominicana, doctor Rafael Alburquerque, se dirige al país con motivo del término de la administración 2008-2012 que encabezó junto al presidente Leonel Fernández Reyna.