La política social del Gobierno Dominicano

Les presentamos un resumen de la segunda entrega de la serie de foros Rendición de cuentas al pueblo dominicano, producido por la Presidencia de la República Dominicana.

El video recoge la comparecencia ante el país, el pasado 13 de marzo, del Vicepresidente de la República, doctor Rafael Alburquerque. Acompañan al también coordinador del Gabinete de Políticas Sociales los principales ejecutivos del área social.

La serie corresponde a un deseo del presidente Leonel Fernández de extender la rendición de cuentas, que hiciera ante la Asamblea Nacional el 27 de febrero de 2012, a todo el pueblo dominicano, esta vez con mayor detalle y de labios de los funcionarios directamente responsables de las diferentes áreas del Gobierno.

Rafael Alburquerque: Danilo enfrentó la vida con seriedad

Yo no sabía que había publicado tanto—, me dice con los ojos muy abiertos y encogiendo los hombros. Ha estado revisando la lista actualizada de obras publicadas en su blog, la página está abierta en su iPad, que descansa sobre la mesita de centro. —Así es, Doctor, aunque no lo crea—, respondo. El Vicepresidente ha tenido la gran gentileza de concederme la primera de la que espero sea una serie de entrevistas para su blog. Me ha recibido en su despacho, muy ordenado y luminoso. Una pequeña mesita con fotos a la izquierda de su escritorio (el lado del corazón) y el retrato del maestro Oviedo en la pared del fondo llaman mi atención a primera vista. Decido examinar las fotos en mayor detalle cuando regrese y concentrar toda mi atención en mi anfitrión.

El doctor Rafael Alburquerque es un hombre pausado, de modales impecables. Sin embargo su mirada, muy despierta, y su sonrisa rápida contrastan con esta calma aparente. Su gran altura se hace sentir aunque esté sentado.

En esta primera entrevista —realizada a mediados de septiembre pasado, cuando todas las encuestas daban como ganador en las próximas elecciones de Mayo de 2012 al candidato de oposición, Hipólito Mejía— el Vicepresidente expresa su punto de vista sobre Danilo Medina, el candidato presidencial de su propio Partido, el de la Liberación Dominicana.

¿Hace cuánto que conoce a Danilo, Doctor?
Desde la fundación del Partido, en el año 1973. ¿A ver…? ¡Son casi cuarenta años! Danilo siempre fue un activista, desde sus años de dirigente estudiantil. Comenzó como militante y fue escalando posiciones gracias a un trabajo tesonero en la propia formación, así como en la organización del Partido.

¿Por qué confiar en él?
La mayor garantía de lo que es Danilo es su trayectoria como ser humano. Nació en una familia humilde, en un pequeño poblado de San Juan de la Maguana y con su propio esfuerzo y su capacidad –siempre fue un estudiante meritorio– se fue formando. Se hizo ingeniero químico en la UASD y luego se graduó en Intec de economista. Eso demuestra que enfrentó la vida con seriedad, se fue trazando metas y con su estudio y su esfuerzo las fue alcanzando. En lo personal, el compañero Danilo es un hombre sencillo, afable y amigo de sus amigos.

¿Cómo ve esta segunda candidatura de Medina en las elecciones que se aproximan?
En el año 2000, el PLD era un partido pequeño. Contó con el Reformista para ganar en el 96, pero en el 2000 no hubo ese apoyo. Ahora el PLD es el partido más grande del país, con más de 2 millones de miembros. Pero además, el país recuerda la grave situación que vivió bajo el gobierno de Hipólito Mejía, de 2000 a 2004. 1 millón 500 mil de personas de clase media cayeron en la pobreza. La tasa de pobreza nosotros la dejamos en 28% en 2000 y llegó a 42% en apenas 4 años; la indigencia pasó de un 8% a un 16%, se dobló… El desempleo era de 13.9%; cuando regresamos, en 2004, estaba en 19.7%. La inflación creció a 60 por 1 y la tasa de cambio del dólar llegó a 58 por 1. Esas cosas hay que recordarlas y tampoco hay que olvidar que en esa época no había crisis mundial, todo lo contrario. Yo no tengo ninguna duda de que Danilo Medina ganará las elecciones.

Sin embargo, como en todas las elecciones, hay una alta proporción de votantes jóvenes y una buena parte de ellos no vivieron la situación que usted describe.
Yo sé que los jóvenes entre 18 y 25 años no vivieron esa época, eran niños o a lo sumo muchachos de 10 a 13 años. Para ellos, eso es historia. Pero lo importante es que reflexionen, que escudriñen el pasado para que se den cuenta de lo que sus propias familias sufrieron —y sufrieron mucho— bajo el gobierno de Hipólito Mejía. Es cierto que hay muchas necesidades y que nuestro gobierno no ha podido resolver todos los problemas, pero también es cierto que el país ha crecido sostenidamente, que el desempleo se ha reducido y que la pobreza también ha mermado. Y las cifras que comprueban lo que digo no son del Gobierno o del Banco Central, sino que son resultados de estudios de organismos como la CEPAL. —Hace una pausa y reflexiona—. Recordar estas cosas es como cuando se habla de lo que fue Lilís, o como cuando a los hijos y a los nietos yo les hablo de Trujillo. A los jóvenes, que se informen. Que busquen en los periódicos de esos años, que ya había Internet. O en YouTube. Que vean cómo era tener en nuestro país un presidente que era objeto de burla…

¿Y usted cree que el resto de la población se acuerde de todo aquello?
Yo espero… y si no, tenemos que recordárselo.

Los hombres pueden caer, pero los principios no

Ayer 25 de septiembre se cumplieron 48 años del golpe de Estado al gobierno constitucional de Juan Bosch. En la madrugada del día 26 el Profesor Bosch dirigía la siguiente proclama al pueblo dominicano:

Ni vivos ni muertos, ni en el poder ni en la calle se logrará de nosotros que cambiemos nuestra conducta. Nos hemos opuesto, y nos opondremos siempre, a los privilegios, al robo, a la persecución, a la tortura.

Creemos en la libertad, en la dignidad y en el derecho del pueblo dominicano a vivir y a desarrollar su democracia con libertades humanas, pero también con justicia social.

En siete meses de gobierno no hemos derramado una gota de sangre ni ordenado una tortura; ni hemos aceptado que un centavo del pueblo fuera a parar a manos de ladrones.

Hemos permitido toda clase de libertades y tolerado toda clase de insultos, porque la democracia debe ser tolerante; pero no hemos tolerado persecuciones ni crímenes, ni torturas, ni huelgas ilegales, ni robos, porque la democracia respeta al ser humano y exige que se respete el orden y demanda honestidad.

Los hombres pueden caer, pero los principios no. Nosotros podemos caer, pero el pueblo no debe permitir que caiga la dignidad democrática.

La democracia es un bien del pueblo y a él le toca defenderla. Mientras tanto, aquí estamos, dispuestos a seguir la voluntad del pueblo.

Juan Emilio Bosch Gabiño

Casi medio siglo después esas palabras son tan pertinentes como entonces.

Once de septiembre

Hoy recordamos dos hechos oscuros en la historia de nuestro Continente.

El más reciente fue el atentado terrorista contra el World Trade Center, hace 10 años, en el que murieron tres 3000, civiles y desarmadas. 47 eran dominicanos, al menos tres de ellos perecieron intentando salvar otras vidas. Este hecho de barbarie fue, entre muchas otras cosas, un intento de colapsar cosas mucho más altas que las Torres Gemelas, como la Paz, la confianza en el prójimo y los derechos humanos. El terror generalizado crea las condiciones perfectas para que los valores que sostienen un Estado de derecho se lesionen hasta el punto de desaparecer.

El “otro” 11 de septiembre ocurrió en 1973, en Chile. Allí, aquellos a quienes el presidente Allende en sus últimas palabras llamara “generales rastreros”, rompieron una tradición de un siglo y medio de democracia. Con la muerte de Salvador Allende, primer gobernante socialista de la historia en ser elevado constitucionalmente a la primera magistratura de un Estado a través de una elección democrática, el terror se hizo cargo de la sociedad durante diecisiete largos años. A diferencia del atentado en Nueva York –como ocurrió en nuestro país con Trujillo, como ocurre con todas las dictaduras– el terror fue institucionalizado. La barbarie tomó el nombre de régimen militar, mientras el Estado de derecho, la libertad, la Justicia y los derechos humanos se convertían en sueños imposibles para millones de chilenos, tanto en la Patria como en el exilio.

Se podría discutir en determinados ámbitos si el gobierno de Salvador Allende fue bueno o no. Podría discutirse a quién benefició, podrían discutirse su orientación política, sus aciertos y sus desaciertos. Lo que está fuera de toda posible discusión es que fue un gobierno constitucional, elegido voto a voto por su pueblo.

El poder otorgado por los pueblos es sagrado. Y más temprano que tarde, como afirmara el propio presidente Allende, se abren las grandes alamedas por donde caminan los hombres y mujeres libres, en cualquier patria, para construir una sociedad mejor. El terror, la traición, la vileza, e incluso la muerte, son transitorias. La Libertad, la Verdad, la Dignidad, la Justicia y el Ejemplo, prevalecen.

Doctor Alburquerque visita Puerto Rico

El vicepresidente de la República, doctor Rafael Alburquerque se reunió, en la Casa de Gobierno de Puerto Rico, con el gobernador Luis Fortuño, con quien conversó sobre el fortalecimiento de las relaciones bilaterales entre ambos Estados, para el combate del crimen organizado y el narcotráfico en la región del Caribe.

A su salida de la reunión, el vicepresidente Rafael Alburquerque destacó las acciones realizadas por las autoridades de ambos países para combatir efectivamente esos flagelos, las cuales permitieron desmantelar una de las redes de narcotráfico más importante y peligrosa del área del Caribe, la encabezada por José Figueroa Agosto.

También dijo que esa operación conjunta ha provocado una baja significativa para las organizaciones criminales que se dedican al tráfico de drogas, el lavado de activos y los crímenes de sicariato.

El vicepresidente dominicano enfatizó que el narcotráfico, como crimen transnacional, debe seguirse enfrentado de manera conjunta con la cooperación técnica y el intercambio de información entre los gobiernos.

Asimismo, habló con el gobernador Luis Fortuño, sobre las ventajas comparativas de las dos islas, para el aprovechamiento del Tratado de Libre Comercio (DR-CAFTA), mediante la instalación de Plantas Eléctricas Gemelas.

El doctor Alburquerque viajó a Puerto Rico para asistir como invitado especial a los actos de graduación de la Universidad del Este, UNE.