Reconocimiento eterno a la Raza Inmortal

Manolo

Un nuevo aniversario del 14 de junio. Bajo el peso de la tiranía, cuando más nos ahogaba la opresión y sentíamos la impotencia ante el Déspota, una mañana muy temprano, año de 1959, desde las ondas radiales de una estación de la hermana isla de Cuba, recibíamos la noticia de que una expedición de patriotas llegaba a nuestra tierra para luchar contra el régimen oprobioso de Trujillo.

Los combatientes que arribaron a Constanza y unos días más tarde a Maimón y Estero Hondo fracasaron en su esfuerzo; fueron torturados y asesinados; sus armas fueron silenciadas; pero, sembraron la semilla de la libertad, que germinaría y daría sus frutos en muy poco tiempo.

En efecto, ya para enero de 1960 surgió el grito de rebeldía en nuestro propio suelo. Cientos de jóvenes y unos cuantos de edad madura, encabezados por Manolo Tavares y Minerva Mirabal crearon un movimiento de resistencia, que aunque develado y sofocado por la dictadura, diría a América y al mundo que había resistencia en la República Dominicana.

La Tiranía se desplomaría en el año de 1961, pero no hay dudas de que fue en ese 14 de junio de 1959 cuando se inició el camino de su extinción. A esos héroes y mártires les debemos la democracia; a ellos, que supieron insuflar la protesta y la rebelión, el reconocimiento eterno de un pueblo agradecido.

Catorce de Junio

Hoy conmemoramos un nuevo aniversario del 14 de junio. Fecha doblemente histórica. Primero, en el año de 1959, fue la expedición de los bravos dominicanos que arribaron por Constanza, Estero Hondo y Maimón para luchar armas en las manos contra la oprobiosa tiranía de Trujillo. Luego, seis meses después, enero de 1960, el movimiento clandestino de la resistencia interior, denominado 14 de junio, que manifestó su rebeldía contra la dictadura.

Los expedicionarios fueron masacrados brutalmente por las fuerzas represivas. No sólo cayeron en los frentes de batalla, sino que además a los prisioneros los torturaron salvajemente y los fusilaron en la que es hoy Academia Batalla de Las Carreras. Fueron pocos los sobrevivientes.

Los detenidos en enero del 60 fueron conducidos a centros de terror en donde los despojaron de sus ropas, los hicieron dormir desnudos en celdas estrechas, surcaron sus espaldas con latigazos, les extirparon las uñas, los sentaron en la silla eléctrica. Algunos fallecieron, la mayoría conservaron la vida.

Estos dos hechos representaron el inicio del fin de la dictadura. Mujeres y hombres que no obstante la brutalidad del régimen despótico tuvieron el valor y la dignidad, a riesgo de sus vidas, de abrazar la causa de la libertad y el decoro.

Recordemos su sacrificio y que la Patria siempre les otorgue su reconocimiento.

Acto inaugural del Patio Español en honor del Lic. Alburquerque Zayas-Bazán

En memoria de Minerva, María Teresa y Patria Mirabal

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El doctor Rafael Alburquerque, en su calidad de vicepresidente de la República, encabezó los actos oficiales de conmemoración del 50 aniversario del asesinato de las hermanas Mirabal.

El Vicepresidente recordó que la gesta del 14 del Junio de 1959 encendió la mecha de los aires liberadores que derrocaron la Tiranía; pero que fue el detestable crimen de las hermanas Mirabal, el 25 de noviembre, el detonante para el derrocamiento definitivo del Tirano.

“Patria, Minerva y María Teresa no han muerto; siguen vivas en su jardín, siguen vivas para recordarle al mundo la lucha de la No Violencia Contra la Mujer. El sacrificio de estas heroínas y del chofer Rufino de la Cruz no ha sido en vano.” –dijo.

Los actos iniciaron con una misa oficiada por el obispo de la Diócesis de La Vega, monseñor Antonio Camilo. Luego, un batallón mixto de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional rindió los honores de lugar a las heroínas de Ojo de Agua, en el parque Duarte del municipio de Salcedo. Acto seguido, hubo un desfile Militar, encabezado por el vicepresidente Rafael Alburquerque.

Entre sus acompañantes estuvieron doña Dedé Mirabal; la diputada Minou Tavárez Mirabal; Jaime David Fernández Mirabal, ministro de Medio Ambiente; y la ministra de la Mujer, Alejandrina Germán. También estuvieron presentes el ministro de Salud Pública, Juan Bautista Rojas Gómez; el secretario de Estado sin Cartera, Rafael Pérez Modesto; el presidente de la Comisión Nacional de Efemérides Patrias, Juan Daniel Balcácer; la representante residente del PNUD, Valerie Juliand, y el ingeniero Leandro Guzmán, entre otros funcionarios, personalidades; además de decenas de delegaciones de instituciones públicas y privadas de distintos puntos del país.

Minerva, Patria y María Teresa: cincuenta años

Hoy se cumplen cincuenta años del alevoso y brutal asesinato de las hermanas Mirabal. Fue un 25 de noviembre del año 1960. Año terrible para el pueblo dominicano pero, al mismo tiempo; año en que comenzó el fin de la tiranía, que finalmente cayó abatida el 30 de mayo de 1961.

En junio de 1959 llegaron los bravos soldados de la libertad. Constanza, primero; días después, Estero Hondo y Maimón. Cierto que en pocas semanas las fuerzas despóticas habían masacrado a los valerosos expedicionarios, pero su sacrificio y coraje despertaron los más nobles valores de nuestro pueblo, conduciendo a una resistencia interna que muy pronto se manifestaría en contra del tirano, mediante panfletos lanzados en la plaza pública y en las aulas universitarias, y por conducto de una organización conspirativa que llevaría el nombre de 14 de Junio.

En enero de 1960 miles de dominicanos fueron a la cárcel. La conspiración había sido develada por los esbirros de la tiranía. Minerva, Patria y María Teresa fueron arrestadas. También Manolo Tavárez Justo, esposo de Minerva y líder del movimiento. El clamor popular se hizo sentir con fuerza. La protesta callada, pero firme, se respiraba en el aire. Por primera vez en treinta años de postración el pueblo se indignaba contra el sátrapa, y familiares de los apresados cantaban a viva voz el Himno Nacional a las puertas del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva. El gobierno del tirano se vio forzado a ir dejando poco a poco en libertad a los detenidos.

La tiranía estaba ya herida de muerte y entró en un proceso degenerativo de locura. En junio de ese año 1960 Trujillo atentó contra el presidente venezolano Rómulo Betancourt, en un hecho que casi le costó la vida al mandatario de Venezuela. El país fue sancionado por la Organización de Estados Americanos y todos los países de América rompieron sus relaciones diplomáticas y comerciales con la República Dominicana.

Cinco meses después, un 25 de noviembre, caían destrozadas, asesinadas salvajemente, las heroicas hermanas Mirabal. Habían viajado a Puerto Plata a visitar en la cárcel a sus maridos, todavía detenidos por el complot del 14 de junio. Junto con ellas, un humilde hombre de pueblo, Rufino de la Cruz, su chofer, también era asesinado.

Pero el tirano se equivocaba. Las hermanas Mirabal no morirían. Cincuenta años después siguen vivas en el corazón del pueblo dominicano. Y en todo el mundo, ese 25 de noviembre ha sido declarado por las Naciones Unidas como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Su abnegación, su lucha, su amor por la libertad, no fue en vano. ¡Loor a Minerva, Patria y María Teresa Mirabal!