Completar la obra de Duarte

Banderas 4

Este nuevo aniversario de la Independencia lo celebraremos en el año que conmemoramos el bicentenario del nacimiento del Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte. Los ideales de Duarte, su lucha, su fe en la Patria, su sacrificio, su honestidad a toda prueba, su incansable fatigar por dejarnos una nacionalidad, son los valores que hoy debemos cultivar para continuar hacia el progreso y el bienestar de nuestro pueblo.

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) fue constituido por el maestro Juan Bosch, con la finalidad de continuar y completar la obra que Duarte inició. En esta época de globalización, de profunda crisis económica y financiera, del surgimiento de un nuevo modo de producción en las empresas, que las fragmenta y debilita al movimiento sindical, cuando se hace más necesario que nunca que en el país se luche contra la pobreza y la indigencia, es necesario que todos los peledeístas y con ellos, los buenos dominicanos, aunamos esfuerzos para respaldar las acciones que lleva a cabo el gobierno del compañero Danilo Medina, su cruzada por la alfabetización, su respaldo a los productores campesinos, su iniciativa para la promoción de proyectos de turismo ecológico, su apoyo al desarrollo local y su defensa y expansión del programa Solidaridad.

Con un PLD unido, combatiendo denodadamente a quienes pretenden desacreditar la figura de su líder, el compañero Leonel Fernández, e integrados todos en la ardua tarea de nuestro gobierno por continuar la lucha que se viene librando por el progreso y la justicia social, cumpliremos con el mandato de nuestro Congreso Constituyente y nos haremos merecedores del legado de nuestro Padre fundador, Juan Pablo Duarte.

Que el 27 de Febrero sea día de reflexión y compromiso peledeísta para no desmayar y continuar adelante.

¡Viva la Patria!

Mis primeras impresiones de la 101a. reunión de la OIT

El pasado 30 de mayo fui elegido como presidente de la 101a. Conferencia Internacional del Trabajo, que es la asamblea general de la Organización Internacional del Trabajo —OIT, que se celebra cada año en el mes de junio en la ciudad de Ginebra, Suiza.

Para mí –que desde mi graduación como abogado he estado estrechamente vinculado al Derecho del Trabajo y que en el pasado he servido como funcionario de la OIT– se trata de un reconocimiento del mundo del trabajo, que recibo con humildad y que aprecio como un galardón conferido al Gobierno dominicano por su rol desempeñado en la política internacional.

Aquí, en las oficinas de la OIT me he desempeñado como presidente de su Comisión Técnica en la Conferencia Internacional de 1999, representante de su director general para la colaboración con Colombia en el 2000 y miembro de su comisión de expertos desde 2001 hasta que asumí la vicepresidencia de la República Dominicana, en agosto de 2004.

Desde el año 2000, cuando dejé el Ministerio de Trabajo, no había vuelto a La Casa, como se conocen las oficinas de la OIT. Ya la mayoría de los funcionarios con los que hice amistad en mis viajes a Ginebra entre 1991 y 2000, presidiendo la delegación dominicana, se han marchado, ya que por razones de edad han sido puestos en retiro. Ahora he encontrado en las altas posiciones a los jóvenes que en el pasado ocupaban mandos medios.

El Director General, Juan Somavía, chileno, elegido en 1999 con el apoyo entusiasta del grupo latinoamericano, permaneció en sus funciones durante trece años: dos mandatos de cinco años y un último de tres, pues acaba de presentar su renuncia. Esto dio paso a la elección de un nuevo Director General, efectuada el pasado 29 de mayo, resultando electo el señor Guz Ryder, actual Director de Normas de la OIT y en el pasado dirigente de los trabajadores. Como tal, conocí a este inglés en el decenio de los noventa, cuando asistía a la Conferencia como jefe del sector de los asalariados, y quien tenía en su hoja de servicios haber logrado la unificación de las dos centrales sindicales que surgieron después de la Segunda Guerra Mundial: la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres, de orientación socialdemócrata; y la Confederación Mundial del Trabajo, de tendencia democratacristiana.

La Conferencia de este año trata de temas de vital importancia, como son el desempleo juvenil, que es un tema crítico en todas partes del mundo; el piso de protección social, en busca de una seguridad social de garantías mínimas para la universalidad de los trabajadores, incluyendo los del sector fundamental; y el de los principios y derechos fundamentales en el trabajo en estos momentos de crisis mundial financiera y económica.

Como presidente de la Conferencia debo dirigir los debates de las sesiones plenarias, recibir delegaciones, ofrecer la bienvenida y dialogar con los Jefes de Estado que comparecen, como son los señores Moncef Maryouki, presidente de Túnez; Ollanta Humala, de Perú; Michel Chilufza, de Zambia; Ricardo Martinelli, de Panamá; y Giorgio Napolitano, de Italia. También debo estar pendiente del trabajo de las diversas comisiones y tratar de mediar y lograr un avenimiento cuando surgen diferencias entre los sectores de empleadores y trabajadores.

Los trabajos de la Conferencia son arduos y delicados, pero me cabe la satisfacción de haber sido apoyado por los 184 Estados miembros de la Organización y de que cada día en esta labor de conducción recibo el respaldo de sus delegados y de todo el personal de la Oficina. Y, no menos importante, de que en esta época de crisis, la OIT siga siendo un instrumento de defensa de los principios y derechos fundamentales de los trabajadores.

Rafael Alburquerque: tan sólo recordar la gestión de gobierno 2000-2004 es doloroso

El vicepresidente de la República, doctor Rafael Alburquerque, afirmó que lo importante es seguir trabajando en favor del desarrollo de nuestro país, para que el dólar no aumente al 58 por uno y la inflación al 160 por ciento, como ocurrió durante el gobierno de Hipólito Mejía.

Para el pueblo dominicano es doloroso tan sólo recordar el caos, el desorden, el incremento de la pobreza y el descrecimiento económico de aquellos días.

El vicemandatario ofreció estas declaraciones durante una entrevista televisiva en el programa Matinal 5 que se transmite por Telemicro.

A pesar de que se pudieran malinterpretar algunas acciones a las que ha tenido que recurrir el Gobierno para enfrentar la crisis económica, que no es propia del país, sino producto de una crisis global, aún así no son comparables los resultados económicos del gobierno del PLD con los del gobierno de 2000-2004.

Dijo también que espera que en la presente campaña electoral se debatan conceptos e ideas y que no se caiga en groserías e insultos; insistiendo en lo interesante y atractivo que sería para los electores hacer las comparaciones de ambas gestiones de gobierno.

“A partir del 16 de agosto habrá una realidad: el presidente de la República será Danilo Medina”, expresó el Vicepresidente.

Mensaje de Semana Santa

En los países de predominio cristiano, como es el nuestro, conmemoramos cada año la Semana Santa, para recordar la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Época tradicional de recogimiento, de fieles que asisten a las procesiones, de hombres y mujeres que asisten a los templos.

Cierto que los tiempos han cambiado y hoy muchos aprovechan el asueto a partir del mediodía del Jueves Santo para retirarse a las playas y montañas, a compartir con sus familias y a reposar del afán diario de la vida. Pero, se asista o no al culto, en esta Semana Mayor late en el corazón de nuestro pueblo un sentimiento de recordación y tristeza por aquellos trágicos sucesos que acaecieron hace ya más de dos mil años en Jerusalén.

Tiempo, por tanto, de reflexión ante el sacrificio que significó la muerte en cruz de Jesús, de una muerte ocasionada por su prédica y su lucha, siempre reclamando la justicia, en todo momento identificándose con los pobres y humildes de su pueblo, manifestando su solidaridad con los enfermos y los perseguidos, enseñándonos la necesidad del amor y del perdón.

En estos momentos de crisis mundial energética y alimentaria, hagamos un alto en esta Semana Santa para pensar en nuestro pueblo y preguntarnos qué podemos hacer, cada quien ante sus responsabilidades, para proporcionarle un futuro mejor, de justicia social, de inclusión, de equidad, de solidaridad.

Las dos razones para mi precandidatura

Para nadie es un secreto que la administración del presidente Fernández ha sido beneficiosa para los dominicanos y dominicanas. No se puede tapar el sol con un dedo.

Durante el período más reciente, de 2007 a 2010, la época de la mayor crisis financiera mundial desde la Gran Depresión de la década de 1930, según muchos economistas, nuestro país registró un crecimiento promedio de su economía de un 6.1%. En el año 2009, el peor de la crisis, en el que países como los Estados Unidos de América decrecía un 6% y doblaba su tasa de desempleo, República Dominicana tuvo un crecimiento de 3.5%, el más alto de América Latina y el Caribe.

Estos y una serie de datos similares no son simples cifras oficiales, han sido reportadas en informes de organismos internacionales, como la CEPAL, el PNUD y el Banco Mundial. Tampoco son cantidades abstractas; como consecuencia de ellas hay avances muy concretos para la población. Por ejemplo, además de la gran cantidad de importantes obras de infraestructura en las ciudades y campos de nuestro país, hay 74 mil familias, es decir, unas 370 mil personas, que han incrementado su Índice de Calidad de Vida; están las 216 mil madres que hoy envían sus hijos a la escuela en lugar de mandarlos a desempeñar trabajos peligrosos; está el más de medio millón de nuevos empleos creados entre 2004 y 2010; y los 4 millones 100 mil personas protegidas hoy por la Seguridad Social. Estas son apenas algunas muestras; la lista es muy larga, pero no es el tema de este breve artículo.

Es evidente, entonces, para cualquiera que esté interesado en el progreso del país, que la visión de desarrollo de una administración que haya obtenido esa clase de logros debe continuar. No podemos olvidar que lo contrario representó una experiencia muy amarga para nuestro país, durante el período 2000-2004.

Así pues, esta necesidad de continuar, desarrollar y profundizar la obra del presidente Fernández, es la primera razón que me hizo tomar la decisión de lanzarme a la precandidatura. El haber sido honrado con la confianza del doctor Leonel Fernández por dos períodos vicepresidenciales me coloca en una posición única y muy aventajada en cuanto a conocimiento y a experiencia, no sólo de la puesta en ejecución de la política social del Gobierno, sino del manejo inteligente y exitoso de la economía en tiempos de crisis global.

Naturalmente, no es suficiente con la confianza del Presidente. Son las bases del Partido de la Liberación Dominicana quienes tienen la última palabra en el caso de una precandidatura y es el pueblo dominicano en su conjunto, en las elecciones nacionales. Y lo cierto es que, para mi propio asombro, el respaldo que he recibido en los meses recientes es abrumador. Proviene de todos los sectores de la vida nacional y se ha estado manifestando a diario, en todas las formas posibles, desde mucho antes que hubiera considerado siquiera la posibilidad de ser precandidato. Esta es la segunda razón para mi decisión.

En términos personales y como político, me siento en el deber de responder a esta confianza en mi persona, en mis intenciones y en mi capacidad. En mi larga carrera política he tenido la fortuna de trabajar muy de cerca con los dos líderes de mayor trascendencia histórica que nuestro país ha dado a luz, para beneficio de los dominicanos y las dominicanas: Juan Bosch y Leonel Fernández. Dos estadistas y políticos brillantes; dos hombres de honestidad probada, tanto en sus intenciones, como en su accionar. Es tiempo ya de hacer mi propio aporte al progreso de la República Dominicana.