La hora de la igualdad y la inclusión social

Este 26 de enero se conmemoró un nuevo aniversario del natalicio de nuestro Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, y con el inicio del mes de la Patria, comenzando un nuevo año, resulta interesante cuestionarnos sobre ese rasgo pesimista que aflora en la psiquis de cada dominicano. Pesimismo que se expresaba ya en el padre de Francisco del Rosario Sánchez cuando le reprochaba su lucha por la Independencia con la advertencia de que este país nunca sería Nación. Pesimismo reflejado en la obra de ilustres pensadores, como José Ramón López y Américo Lugo, quienes fotografiaban un cuadro sombrío sobre el porvenir dominicano. Y pesimismo que se manifiesta aun en el presente cuando al dominicano se le pregunta cómo anda las cosas y nunca se oye responder que marchan bien. Continuar leyendo

Una lucha que nunca ha de terminar

Hoy se cumple un nuevo aniversario de la Independencia Nacional, el cual reviste una singular importancia: primero, porque el Presidente Leonel Fernández presentará su última rendición de cuentas ante la reunión conjunta del Congreso Nacional, luego de casi ocho años de ejercicio en el cual se ha mantenido la estabilidad macroeconómica, el país ha permanecido creciendo, la pobreza ha disminuido y el desempleo se ha reducido; segundo: porque este 27 de febrero debemos iniciar los preparativos para conmemorar en el año 2013 tres acontecimientos históricos, el bicentenario del nacimiento de Juan Pablo Duarte (el próximo 26 de enero), los cincuenta años de la ascensión al poder del presidente Juan Bosch (el 27 de febrero) y los ciento cincuenta años de la Restauración (16 de agosto).

A las diez de la noche de un día como hoy, hace 168 años, en el Baluarte de El Conde, se proclamaba la independencia y se izaba por primera vez la bandera tricolor. En 1844 Santo Domingo era una ciudad ocupada durante veinte y dos años por las fuerzas de Boyer; el país se encontraba sumido en la miseria; y escasos criollos estaban convencidos de que pudiera nacer una nación libre e independiente.

Sin embargo, un hombre, desde 1838, creía en la posibilidad de una Patria, lo dio todo porque su pensamiento germinara y se difundiera, pagó con el exilio su osadía, sacrificó la fortuna familiar, dejó a un lado egoísmos y honores con tal de lograr que naciera la República Dominicana.

A Juan Pablo Duarte le debemos poder ser y llamarnos hoy dominicanos. Para mantener sus ideales y su legado, miles de hombres y mujeres han tenido que trabajar con ahínco y ofrendar hasta su vida con tal de evitar el sojuzgamiento de la Patria.

Lo hicieron con valor aquellos héroes que fueron al campo de batalla para lograr restaurar a la República, anexionada por un caudillo que no creyó en su futuro; los rebeldes que jamás claudicaron ante la intervención extranjera de 1916; y los constitucionales que se opusieron con vigor a la ocupación de 1965. Pero también lo hicieron aquellos próceres que con sus ideas se negaron a votar en el Congreso Nacional la convención domínico-americana de 1907; quienes se opusieron al arrendamiento de la bahía de Samaná; los que combatieron con denuedo la dictadura de Ulises Heraux; los “desafectos” que mantuvieron su dignidad y jamás se doblegaron ante la tiranía de Trujillo, así como los valerosos combatientes de Cayo Confites, Luperón, Constanza, Estero Hondo y Maimón; los aguerridos jóvenes del 14 de Junio y los panfleteros, que soportaron las torturas de la 40; y las ingentes Hermanas Mirabal, ejemplo de dignidad y decoro.

En el presente, continuamos la lucha. Una lucha que nunca ha de terminar, pues como lo enseñaba el profesor Juan Bosch, día a día es necesario trabajar por el legado de Juan Pablo Duarte. Habrá amenazas de retroceso, podrá haber esporádicas caídas, pero este pueblo siempre mantendrá en alto su dignidad, y por más difícil que sea el momento, seguirá siempre adelante, en la construcción de un porvenir de bienestar y justicia social.

Santo Domingo, 27 de febrero de 2012.

Feliz día a todas las madres

Sobre las madres se han escrito tantas cosas, que se podría llenar una enciclopedia completa en varios volúmenes. Desde las tiernas y sencillas estrofas que aprendemos con nuestros primeros balbuceos, himnos, canciones y poemas, hasta novelas de la talla de ese clásico que es “La Madre”, de Máximo Gorki, que relata la historia de la Revolución rusa a través de la transformación de la mamá del protagonista. Esta mujer –al igual que muchas otras madres, como las de la Plaza de Mayo– sigue a su propio hijo a una causa que piensa justa y luego lo ve reflejado en los ojos de todos sus compañeros de lucha, acrecentando así sus legendario instinto, su capacidad infinita para nutrir, para proteger, para cuidar, para enseñar y para amar. Para entregar la vida por quienes dieron a luz.

Es poco lo que quien escribe podría agregar que sirviera como un homenaje a la altura de las madres dominicanas que celebran hoy su día.

En un mundo donde los valores familiares se han ido desvirtuando progresivamente, en el que la comunicación entre las personas sufre la mutilación de la vida moderna, nuestro pueblo es de los pocos donde aún se venera de corazón la figura casi sagrada de la madre. Y es bueno que así sea. Su “abnegación sin par”, como reza nuestro Himno a las Madres, merece el reconocimiento diario, no sólo el de un día como hoy. Podría escribir un libro completo con las historias que he vivido y presenciado que reflejan esta abnegación. Nuestras madres, tan a menudo padres y madres a la vez, no importa la dificultad de las condiciones materiales en que se encuentren, son quienes logran día a día el avance de nuestra Nación, a través del avance de cada uno de sus hijos e hijas a quienes apoya y alienta sin descanso. Ningún sistema educativo o económico de ningún país podría tener éxito si no fuera por esta contribución callada y constante de casi la mitad de nuestra población adulta.

Gracias a todas y cada una de ustedes. Sin sus esfuerzos cotidianos, sin su apoyo y su ejemplo, nuestro país no sería hoy lo que es.

Continuaremos trabajando juntos

Quiero expresarte, querida lectora, querido lector de mi blog, querido compañero, querida compañera de Partido, mi sincero y profundo agradecimiento por el gran apoyo que me has brindado en los últimos meses. Sin él y el de tantos otros compañeros, no hubiese sido posible la oportunidad de impulsar un proyecto que defendiera la obra de gobierno del presidente Leonel Fernández, a la vez de promover valores éticos que tan necesarios resultan en la sociedad que vivimos hoy en día.

Mi precandidatura a la presidencia de la República se lanzó porque consideré necesario proteger los intereses de las bases del Partido y de todos los hogares que viven en condiciones difíciles. Porque asumí la responsabilidad de ofrecer a la Nación un gobierno que mantuviera la estabilidad económica y lograra expandir y profundizar la obra de gobierno de nuestro Partido.

Sin embargo, desde hace unos dos meses, sectores con fuertes intereses creados han estado trabajando internamente y hacia afuera del PLD con el propósito inconfesable de debilitar la participación de nuestro Partido en los próximos comicios de 2012. Esta situación sin precedentes, unida al peligro que representa para el país el retorno del PRD al Gobierno, como ya expresé ante todo el país, hace urgente la unidad de todos los peledeistas para enfrentar la amenaza. Es por eso que decidí apoyar al compañero Danilo, es por eso que hice un llamado a los demás precandidatos para que hicieran lo mismo.

Este paso que he dado no significa que mis ideas e intenciones hayan cambiado. No significa que no sigamos juntos en la lucha por hacer valer los valores éticos y la defensa de las bases y de quienes no tienen quien los defienda. Nuestro equipo, del cual formas parte, continuará unido, continuaremos trabajando juntos. No podemos seguir permitiendo la dispersión de nuestra fuerza. Todos los peledeistas debemos movilizarnos y empujar, a partir de ahora, en la misma dirección.

Mi precandidatura sale del ruedo político interno, mas no me retiro y tampoco declino mis aspiraciones de ser un trabajador y un militante por aquello que creo es la mejor causa nacional.

Finalmente, te aseguro que tus esfuerzos no han sido en vano. Por el contrario, te invito a que sigas junto a mí trabajando, unidos ahora por un propósito mucho mayor: la defensa del Partido de la Liberación Dominicana y la defensa de la Patria.

¡Trabajemos unidos en defensa de la Patria!

Rafael Alburquerque

Alocución del doctor Rafael Alburquerque

El pasado viernes 20 de mayo, el vicepresidente de la República, doctor Rafael Alburquerque, dirigió un mensaje a los miembros del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y a toda la Nación. El mensaje, en toda su extensión, se reseña aquí.