El viejo Marcelino

MARCELINO MORALES ha fallecido. El viejo Marcelino, como todos lo conocíamos, fue amigo y discípulo fiel del profesor Juan Bosch, miembro fundador del Partido de la Liberación Dominicana y aguerrido dirigente sindical, ámbito en donde libró mil batallas, desde la Federación de Trabajadores de la Construcción, en pro de la libertad sindical y en defensa de los derechos de los trabajadores.
 
Dirigente intermedio del PLD, siempre estuvo en la primera fila de las batallas dadas por nuestra organización. Hombre íntegro, probo, vertical, sin dobleces, gran compañero y amigo.
 
Ya en los últimos años, sin visión, afectado por varias enfermedades, sacaba fuerzas para ir cada 1 de enero a saludar al presidente Leonel Fernández y a testimoniar su fidelidad a Juan Bosch y al PLD. Allí siempre me saludó con cariño y tuve la oportunidad de visitarlo en su casa en los meses últimos del pasado año.  En su lecho de enfermo, me recibió con el espíritu indomable que siempre lo caracterizó, con voz de trueno me saludó y con el gesto de batallador se mostró prestó a salir a las calles, de ser necesario, para defender a su partido, a su líder y a nuestro gobierno.
 
Así era Marcelino, paz a sus restos.

Primero de Mayo, Día Internacional del Trabajo

Hoy domingo 1 de mayo se celebra el Día Internacional del Trabajo, acordado así por la Segunda Internacional Socialista en congreso celebrado en 1889. Esta decisión tuvo por finalidad recordar a los mártires de Chicago, obreros norteamericanos que en lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas ese día fueron brutalmente masacrados y ejecutados por las fuerzas del orden público.

En todo el mundo los obreros celebran este día, y lo hacen con marchas, manifestaciones, conciertos populares y desfiles. Curiosamente, sólo en los Estados Unidos no se recuerda esta fecha. Allí, en Haymarket, la plaza donde tuvieron lugar los trágicos sucesos, se encuentra una estatua con la figura de un agente policial, y una placa que recuerda “a los heroicos agentes” que pusieron fin a la sublevación anarquista.

Los finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX registraron continuas luchas de los obreros por mejorar sus condiciones de vida y de trabajo. Jornadas extenuantes de más de doce horas al día, mineros que nacieron y murieron en las cavernas sin haber visto la luz del sol en toda su vida, tareas sin vacaciones ni descanso semanal, salarios insignificantes, condujeron al proletario a organizarse para luchar por reivindicaciones que mitigaran la explotación a la que estaban sometidos.

Fue en 1919, terminada la Primera Guerra Mundial, cuando se logró con el Tratado de Versailles, que las clases gobernantes europeas reconocieron los derechos básicos de los trabajadores, naciendo así el Derecho del Trabajo.

Aunque en el país se promulgaron las primeras leyes del trabajo en los años 30 y luego se conocieron la ley sobre contratos de trabajo (1946) y el Código de Trabajo (1951), no fue hasta después de terminada la tiranía de Trujillo cuando real y efectivamente se organizó el movimiento sindical. Cierto que hubo huelgas bajo la dictadura, como las de San Pedro de Macorís y La Romana en los años 40, pero la estructura del sindicato de empresa, la libre negociación colectiva y las paralizaciones de laborales aceptadas y protegidas por la Ley sólo alcanzaron su plenitud una vez recobrada la libertad.

Desde entonces, son muchas las conquistas logradas por el movimiento sindical dominicano, que en 1991 concertó con los empresarios un nuevo Código de Trabajo, que rige actualmente las relaciones laborales. La concertación social se ha abierto paso y en la Constitución se consagran los derechos fundamentales de los trabajadores.

Saludamos este 1 de mayo. Estamos conscientes de que deben continuar los esfuerzos para fortalecer y consolidar dichos derechos fundamentales y esenciales, tal como lo proclama la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Congratulamos a los trabajadores dominicanos en su día. El viernes tuvimos la ocasión de hacerlo con la dirigencia sindical en un brindis que les ofrecimos en el Palacio Nacional, en donde les hicimos entrega de un decreto a través del cual se pensionó a quince viejos asalariados con una pensión especial.

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Saludamos a los trabajadores y trabajadoras en su día