Entrega de Tarjetas Solidaridad: Recorriendo el Cibao

La entrega más reciente de Tarjetas Solidaridad fue supervisada personalmente por el Vicepresidente de la República Dominicana, doctor Rafael Alburquerque, en varias provincias de la región del Cibao. El video muestra el proceso de la entrega.

A LOS PERIODISTAS EN SU DÍA


En este día es más propicia la ocasión para celebrar junto a todas aquellas personas que han hecho de la palabra —hablada, escrita u oral, impresa o digital— uno de los principales sostenes de la sociedad: los periodistas. Así, palabras como Libertad, Reivindicación, Desarrollo, Democracia… constituyen cada día el sentido de su oficio, que respaldamos y reconocemos los ciudadanos que desde nuestros propios ámbitos fraguamos también una mejor sociedad.

¡Felicidades!

Rafael Alburquerque: racionalización del Estado y calidad de servicios públicos

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El vicepresidente de la República, doctor Rafael Alburquerque, ponderó los esfuerzos de la administración del presidente Leonel Fernández para establecer un Estado moderno que enfrente con eficacia las demandas de la población, y destacó los avances logrados, al encabezar el acto de inauguración del XV Congreso Internacional sobre Reforma del Estado y Administración Pública, que organiza el Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD), con el respaldo del Gobierno, a través del Ministerio de Administración Pública. En el acto estuvieron presentes, entre otras personalidades, la Primera Dama de la República, el Secretario General del CLAD y el Ministro de Administración Públlica.

Entre los avances, el vicemandatario citó el uso de herramientas como innovación, gestión de calidad y tecnología de la información, así como la ejecución de la Ley de Función Pública y del Marco Común de Evaluación –CAF, estándar de calidad adoptado desde 2003.

Hacemos uso intensivo de la tecnología de la información, avanzando en la construcción del Gobierno electrónico, como forma de atender con prontitud y transparencia los requerimientos ciudadanos y disponer a tiempo de la información que nos permite monitorear con certeza los diversos y complejos procesos de la administración pública.

Así se expresó el doctor Alburquerque y manifestó, además, que la gestión que se ejecuta impulsa procesos en dos direcciones: la racionalización del Estado y el mejoramiento de la calidad de los servicios ofrecidos por el sector público.

Dijo que se trabaja también en la ejecución de un marco jurídico que permita organizar una estructura mejor articulada y más efectiva, a fines de obtener mejores resultados en la gestión y la acción del Estado.

Estamos aplicando la Ley de Procedimientos Administrativos, que establece los principios, normas y cauces que deben orientar la actuación de los funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones, y que habrán de configurar los actos jurídicos de ellos, así como los mecanismos de control que habrán de garantizar su sometimiento pleno al principio de legalidad, ya consagrado en la Constitución […] la administración pública dominicana, desde hace unos años, es escenario de una gran revolución jurídica e institucional inspirada en el fortalecimiento de la democracia, lo que se verifica en las transformaciones que experimentan los órganos relativos a contrataciones públicas, hacienda, gestión financiera integrada, contabilidad pública y tesorería. A partir del pasado 26 de enero se ha configurado en nuestro país un Estado social y democrático de derecho.

El Vicepresidente añadió que la nueva Constitución sienta los principios que orientan de modo efectivo el funcionamiento de la administración pública: la eficiencia, la transparencia, la jerarquía, la coordinación, la legalidad, el mérito y la estabilidad, para configurar e institucionalizar un Estado moderno.

El congreso se desarrolla del 9 al 12 de noviembre, con la participación de más de mil personas, e incluye ponencias de expertos latinoamericanos, europeos y estadounidenses.

Frente al cambio climático: Adaptación, mitigación, transparencia y financiamiento

Ayer concluyó en Santo Domingo el V Foro Latinoamericano y Caribeño de Carbono. Se trata del evento internacional de mayor importancia, y el principal espacio hemisférico para negociaciones que marquen nuevos rumbos en las estrategias y medidas para reducir el efecto invernadero en el planeta. El evento fue organizado por la Comisión Nacional de Cambio Climático, en coordinación con el Banco Mundial, la Asociación Internacional de Comercio de Emisiones (IETA), la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), el Centro Riso del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (URC), el Banco Interamericano de Desarrollo y la Conferencia de las Naciones Unidas Sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). A continuación, transcribimos el discurso del vicepresidente de la República, doctor Rafael Alburquerque, durante la apertura del Foro.

Señoras y Señores:

Es un honor para mí participar en este prestigioso foro y sumarme al distinguido grupo de líderes de las naciones que lo integran. Nos congregamos aquí en Santo Domingo porque el cambio climático representa un grave y creciente peligro para nuestros pueblos. No estarían hoy aquí si no estuvieran convencidos, como yo, de que este peligro es real. Es ciencia, no ficción. El cambio climático desenfrenado representa la mayor amenaza de la humanidad en el siglo XXI, y un peligro inaceptable para nuestra sobrevivencia, nuestras economías y nuestro planeta. De eso estamos muy conscientes.

Entonces, la interrogante que se nos presenta ya no es el carácter del desafío: es nuestra capacidad de hacerle frente. Si bien la realidad del cambio climático no está en duda, nuestra capacidad de tomar medidas colectivas sí lo está, y depende de ella.

La comunidad internacional tiene 15 años debatiendo la problemática del cambio climático en el ámbito de las Naciones Unidas para avanzar en la concertación de un acuerdo climático justo y equitativo, con cuyos resultados estemos conformes todos, países desarrollados y en vía de desarrollo, ricos y pobres, pero, sobre todo, resultados orientados a la defensa de la vida y los medios que la sustentan.

Nuestra delegación participa en el proceso de negociación llena de entusiasmo y deseos de cooperación como firme defensora del principio de responsabilidad común pero diferenciada. Estuvo en Copenhague el pasado año y estará en Cancún en la COP16 este año, no para señalar culpables, pues estamos conscientes que somos los herederos de los errores que otros cometieron en el pasado. No obstante, entendemos que llegó la hora de reparar y compensar. La forma en que hemos organizado el desarrollo humano ha demostrado ser ineficiente; definitivamente no es equitativo y terminará afectándonos a todos, pero con mayor impacto a los países más vulnerables, como la República Dominicana.

Para avanzar en el proceso de negociación y llegar a un consenso con respecto al nuevo régimen climático pos 2012, debemos adoptar una serie de medidas estratégicas.

En primer lugar, las principales economías deben presentar propuestas nacionales decisivas, que reduzcan sus emisiones y comenzar a revertir la situación con respecto al cambio climático. Nos complace que muchos países desarrollados ya han presentado sus metas de reducción de emisiones. Pero no ha sido suficiente para alcanzar el necesario 25% de reducción de emisiones a partir de 2012, como lo establece el IPCC. Necesitamos alcanzar objetivos significativos, objetivos ambiciosos. Y estoy seguro de que el mundo desarrollado cumplirá la promesa de reducir sus emisiones en más de un 80 por ciento para el 2050, conforme a lo establecido por la ciencia.

En segundo lugar, debemos tener un mecanismo bajo la Convención para vigilar el cumplimiento con lo prometido y compartir esta información de manera transparente. Estas medidas no deben interferir ni atentar contra la soberanía de ningún país, por grande o pequeña que sea su economía. Sin embargo, deben garantizar que el convenio sea digno de crédito y que cumplamos con nuestras obligaciones, pues sin ese grado de responsabilidad, todo acuerdo sería palabras vanas en papel.

No sé cómo se logra un acuerdo internacional en el que todos no compartamos información y garanticemos el cumplimiento de nuestros compromisos. No tiene sentido. No sería una victoria de la humanidad.

En tercer lugar, debemos tener financiamiento que ayude a los países en desarrollo, particularmente a los menos desarrollados y más vulnerables, a adaptarse al cambio climático. A partir de Copenhague se creó un mecanismo de financiación de inicio-rápido (fast-start funding), que otorgaría hasta $10,000 millones en el 2012. Con posibilidades mediante un esfuerzo mundial para movilizar $100,000 millones en financiamiento para el 2020, hasta el momento el mundo en desarrollo no ha visto los «desembolsos rápidos». Es cada vez más urgente la adaptación a los efectos del cambio climático. La manera inteligente en que nos adecuemos a estos nuevos tiempos e impactos marcará el éxito de sobrevivencia de nuestras sociedades, ecosistemas y especies, a través de la adaptación obligada.

Adaptación, Mitigación, Transparencia y financiamiento. Es una fórmula clara; una que se ciñe al principio de soluciones colectivas, pero con respuestas y capacidades diferenciadas. Y constituyen un acuerdo significativo, uno que nos lleva más lejos de lo que hasta ahora hemos llegado como comunidad internacional.

Solo quiero decirles que se nos está acabando el tiempo. Estamos seguros que muchos consideran que esta fórmula que he descrito es imperfecta. Ningún país logrará todo lo que desea. Hay algunos países en desarrollo que quieren ayuda incondicional y sin obligaciones en cuanto a la transparencia. Piensan que los países más avanzados deben pagar un precio más alto. Hay algunos países avanzados que piensan que los países en desarrollo no pueden absorber esta asistencia, o que no será posible hacerlos rendir cuentas efectivamente, y que los países de más rápido crecimiento en emisiones del mundo deben asumir una mayor responsabilidad.

Conocemos las fallas porque hemos sido prisioneros de ellas durante muchos años. Estas conversaciones internacionales se han llevado a cabo esencialmente durante casi dos décadas, y tenemos muy poco que mostrar por ello, aparte de una aceleración creciente del fenómeno del cambio climático.

Señoras y señores, la humanidad vivió, hace apenas dos años una crisis a escala planetaria sin precedentes: la crisis financiera.

La manera diligente con que se ha enfrentado el colapso del sistema financiero internacional, nos indica aquello que siempre ha estado en boca de los pueblos, de que: «cuando se quiere, se puede».

Para resolver la crisis climática que tenemos de frente queda poco tiempo. Es necesario vencer todos los intereses particulares, todas las resistencias y todos los obstáculos, si queremos ejecutar el Plan de Acción de Bali y dar una respuesta satisfactoria al planeta y la humanidad, necesitamos que con carácter de urgencia se asuman las tareas del desarrollo económico y social de los pueblos afectados por la pobreza, el hambre, las enfermedades, el analfabetismo y los eventos climáticos extremos.

Hoy, señoras y señores, estamos llamados a interponer el interés común por encima del individual, debemos repensar la forma en que nos desarrollamos y cómo nos relacionamos con la Naturaleza. Ningún delegado en esta sala debe refugiarse en los detalles como mecanismo para evadir los compromisos, y este ejercicio de construcción de ciudadanía ambiental responsable debe tener éxito, de lo contrario las futuras generaciones podrían catalogarlo como fallido.

La única esperanza de revertir la actual situación de crisis climática que prevalece en el mundo radica en las decisiones valientes, sabias y oportunas que desde este prestigioso foro mundial podamos proponer y adoptar en la COP16. Los pueblos del mundo aguardan por estas decisiones. Están conscientes que su derecho a una vida digna, honorable y alegre depende de eso. No les defraudemos. Actuemos con justicia, con valentía, con sentido de la historia y con visión de futuro.

Muchas gracias.

Más información sobre el V Foro Latinoamericano y Caribeño de Carbono.

En la Región Este: Red Social de apoyo a Solidaridad

La Red Social está conformada por iglesias, asociaciones campesinas, comités de amas de casa, juntas de vecinos y otras organizaciones comunitarias, cuyo compromiso es contribuir a que el Programa Solidaridad funcione de manera transparente y abierto a la participación democrática.

El doctor Rafael Alburquerque, dejó integrada en San Pedro de Macorís la Red Social de Apoyo al Programa Solidaridad, compuesta por 645 organizaciones comunitarias de la región Este, integrada por las provincias San Pedro de Macorís, La Romana, La Altagracia, El Seibo y Hato Mayor.

El vicemandatario exhortó a los representantes de las organizaciones a convertirse “en los ojos y oídos” del Programa, ya que consideró que el éxito de Solidaridad ha sido posible gracias a la transparencia con que funciona, la que se debe, en gran parte, a la vigilancia de las organizaciones integrantes de la Red Social, conformada por 4,068 organizaciones en todo el país.

Rafael Alburquerque dijo que el objetivo de integrar esas entidades de la sociedad civil en las acciones sociales del Gobierno es garantizar el correcto funcionamiento del Programa Solidaridad, para que estas acciones lleguen con absoluta transparencia a los más necesitados.

Señaló que la finalidad de la Red Social es integrar al ciudadano común a participar en la toma de decisiones en cuanto a acciones sociales y, específicamente, con relación a Solidaridad.

El vicepresidente Alburquerque estuvo acompañado por el subdirector del Programa Solidaridad, Marcio Castillo; el Gerente de la Regional Este, Manuel Mazara, y otros funcionarios gubernamentales.